LA MÚSICA Y SU MUNDO

lunes, 6 de noviembre de 2017

La Canción de la Tierra(Das Lied von der Erde) de Gustav Mahler

  La Canción de la Tierra(Das Lied von der Erde)       
            
El interés europeo por el Oriente surgió en los siglos XVII y XVIII, cuando el creciente contacto con China dio como resultado un estallido de entusiasmo por el arte y la filosofía orientales. Voltaire y Leibriz, por ejemplo, fueron cautivados por las ideas orientales. En ciertas obras literarias, Goethe tra
tó de establecer una alianza entre el pensamiento oriental y el occidental. Mahler tuvo una idea simi  
lar en Das Lied von der Ende, especialmente en el último movimiento.                                                  El compromiso occidental con Oriente se intensificó hacia fines del siglo pasado. En aquellos tiem     
pos muchos europeos viajaban a China y publicaban sus relatos al regreso. También fueron muy sig
nificativas las exposiciones internacionales que se realizaron en París en 1889 y 1900. Estas ferias       mundiales ejercieron una considerable influencia sobre los artistas europeos, muchos de los cuales se encontraban expuestos al arte y a la música orientales por primera vez. Mahler, que se hallaba en         Francia de gira con la Filarmónica de Viena, asistió a varias exhibiciones e interpretaciones. Quedó     fascinado con la música que oyó.                                                                                                               Hacia finales del siglo empezaron a aparecer traducciones de la poesía china. Cuando Mahler leyó      la Flauta China, realizada por Hans Bdthge, poco después de su publicación en 1907 se dio cuenta    inmediatamente de que su interés por el Oriente tenía ahora un tema específico. Comenzó a compo   
ner una serie de siete de las traducciones de Bethge, a las que agregó algunas palabras propias.           
Los textos de Das Lied están muy lejos de los antiguos originales chinos. Mahler adaptó a Bethge,      que había traducido al alemán traducciones inglesas y francesas del chino. De manera que los textos  
representan no tanto el pensamiento chino antiguo sino la concepción personal de Mahler de una in   
terpretación europea de la poesía china.                                                                                                  
En la primera canción el poeta exhorta a los oyentes a prestar oídos a la brevedad y los dolores de la 
vida. Luego, en las canciones posteriores trata los temas de la soledad,la juventud, la belleza y la       
ebriedad(esta última representa  los placeres y dolores inmediatos de la vida). De manera que las pri
meras cinco canciones constituyen una visión general de la condición humana, en preparación para la sexta y monumental canción, que se refiere a la partida de esta vida. Cada una de las tres estrofas de "Brindis cantado de los Dolores de la Tierra" termina con el verso "Oscura es la Vida, es la muerte.    Mahler puso este verso cada vez en un semitono más alto, lo que resulta en una intensidad anhelante.
La canción retrata la vida como una batalla breve ante la cual el vino ofrece el único respiro.                El lamento íntimo "El solitario en el otoño" es una evocación de la soledad. El conmovedor verso        "Mi corazón está cansado" refleja el cansancio respecto del mundo de este poema. Los siguientes        tres poemas forman el Scherzo de esta canción-Sinfonía como la denominó Mahler. Hay  miradas        nostálgicas a un pasado más feliz. "De la juventud" es tranquila y "De la belleza" es casi despreocupa
da, excepto por la violenta sección media, que describe a jóvenes jinetes. "El Borracho en Primave
ra" regresa a la desesperada alegría del movimiento de apertura: ambas son canciones de taberna. Se
gún el musicólogo Burnett James, el poeta parece estar diciendo que la juventud pasa y la belleza se desvanece, así que ¿por qué no beber y estar alegre?                                                                              
"El Adiós ", que es casi tan largo como las demás canciones juntas, es un ensayo sobre dualidades: ac
ción versus contemplación, jubilo versus desesperación, vida versus muerte. Este versus Oeste. El tex
to consta de dos poemas de dos poetas diferentes de la antigua dinastía Tang. Mediante el agregado de sus propias palabras, Mahler integra los dos textos, así como los conectó a través de un gran inter
ludio orquestal. Según Daniel R Kuritzkes:                                                                                      
El primer poema habla de esperar en primera persona de esperar a un amigo al anochecer. A medida 
que la noche avanza, el orador refleja la belleza del mundo y se impacienta en su deseo de compartir
con su amigo su embriaguez por la tierra.                                                                                                 
Cuando el amigo llega, sin embargo, es sólo para comunicarle su decisión de partir, de vagar por las 
montañas, en espera de la muerte. Aunque también él se deleita ante la belleza de la primavera, la con
sidera de un modo muy diferente que el primer amigo, pues se ha resignado a dejarla atrás. Para el 
amigo que espera la belleza terrenal es algo de lo cual necesita participar urgentemente, hacerla suya 
propia durante el corto tiempo que tiene para vivir con esa belleza. El segundo amigo entiende a la primavera como un símbolo del constante renacimiento de la tierra que refleja la naturaleza imperece
dera de la tierra cuando se la compara con nuestra experiencia transitoria de ella.                                
Los dos amigos son figuras alegóricas, que representan las diferencias entre el pensamiento de Orien
te y de Occidente. La naturaleza cíclica de la vida, repitiéndose interminablemente al igual como las
estaciones se suceden de modo contiguo una tras otra, es un concepto oriental, Para la mentalidad oc
cidental, la vida es una progresión unidireccional desde el nacimiento hasta la muerta. Mahler refleja la dicotomía entre estos dos pensamientos y sistemas de valores en la música de la sexta canción. La 
música oriental está sugerida por el uso de la escala pentatónica(de un modo más penetrante que en 
las canciones anteriores, la tonalidad  de las cuales tienen muchos motivos o temas pentatónicos) y de
ciertos instrumentos con connotaciones orientales, tales como la flauta y el tamtam.                         
La invocación de Mahler  del Oriente cala más hondo que estas referencias superficiales a la cultura
china. Por ejemplo, la moderación con que orquesta la canción final, con grupos instrumentales redu
cidos que crean estados de ánimo diferentes, recuerda la manera en la que los artistas orientales apli     can sus colores esmerada y escasamente. La descripción del compositor Richard Saylor del arte orien
tal se aplica notablemente bien a los pasajes orientales de "El Adiós". La pintura de China y Japón   
tiende a la frugalidad, la ambigüedad y el impresionismo monocromático. Los espacios se dejan inten
cionadamente abiertos, invitando al observador a llevar el vacío significativo. Los símbolos se usan para expresar lo inexpresable, para atisbar la esencia de una cosa, para sugerir ideas de contemplación."     En "El Adiós" , la música interpreta los conceptos de Oriente y de Occidente enfrentados entre sí. La idea oriental de ciclos interminables y de inmutabilidad está contrastada  con la noción occidental de progreso hacia objetivos. La idea misma de una confrontación dramática entre dos filosofías diferen
tes es, por supuesto, completamente occidental. A pesar de las influencias orientales, Mahler seguía siendo un artista occidental. Los pasajes orientales carecen de un desarrollo amplio, ya que el desarro
llo mueve la música a través del tiempo para lograr objetivos armónicos específicos, o puntos de llega
da. En lugar de un movimiento armónico hay gaitas penetrantes que nos fijan en el momento presen   
te. El resultado es una sensación de quietud, de estar fuera de tiempo. Uno de tales pasajes se escu   
cha en la apertura d el movimiento. Cuando la voz hace su entrada por primera vez, está marcado" sin
expresión". La orquestación dispersa, la voz de tipo hablante y la armónica estática crean un momen
to de sol, según el texto, un momento fuera del tiempo, un momento que no participa en ninguna pro
gresión musical. Este pasaje, como muchos otros posteriores, simplemente se detiene(en una nota de 
flauta). La música no se mueve hace este final. No hay ninguna verdadera cadencia. Como lo considera  el punto de vista oriental, los acontecimientos se inician y se detienen, pero ni se originan a partir de      comienzos absolutos ni se mueven de modo significativo hacia finales completos. La detención de          este modo aparentemente arbitrario sirve para cortar el movimiento en secciones aisladas, cada una de    ellas un movimiento hacia sí misma.                                                                                                            La música que evoca los valores orientales es muy diferente. Se parece a las obras de Mahler y, signifi    cativamente, a las canciones anteriores de Das Lied. Está repleta de momentos culminantes como olea   jes, desplazando incansablemente niveles de intensidad del sonido y colores orquestales ricos. En lugar
de gaitas, la música adquiere líneas de bajos armónicas y progresiones de acordes complejos que lo im   pulsan hacia adelante. Un concepto occidental subyace en la incapacidad del poeta para aceptar la          ausencia de su amigo y más tarde la partida del mismo.                                                                             El estado de ánimo oriental regresa cuando el amigo espera el adiós final. Esta estrofa (que Mahler        agregó al texto de Bethge) representa el último intento por parte del amigo que espera de visualizar su situación desde una perspectiva oriental. El pasaje siguiente, la estrofa final del primero de los dos poe  mas es una expresión turbulenta y apasionada de la ansiedad experimentada por el primer amigo respe  to de su camarada. Esta música oriental está subrayada por el contrapunto rítmico implícito. El solista
proclama su avidez por la vida. ¡Oh, belleza!¡Oh, eternamente amoroso-viviente-embriagado mundo!  Lo que sigue es un amplio interludio orquestal que separa los dos poemas. Da tiempo a los oyentes para reflexionar sobre las ideas de la primera mitad mientras los prepara para el cambio de filosofía de la        segunda. El segundo poema comienza como en un sueño, el amigo se ha serenado para esperar a su        compañero en la quietud de la noche. Casi enseguida la música avanza hacia un clímax intenso, después de la cual el tamtam marca el regreso al mundo de sonidos orientales de la apertura.                                Las propias palabras de Mahler llevan la sección final a un cierre. "La bien amada tierra por doquier      florece en primavera y hace crecer el verde otra     vez. Por doquier y por siempre el horizonte brilla      azul". Según Kuritzkes:                                                                                                                               El poeta y compositor mira a la tierra otra vez para celebra su belleza trascendente, una vez más             renovada con el florecer de la primavera. En  un verso que pudo haber sido amargamente irónico.           Mahler se regocija de este renacimiento incluso en el momento de... la muerte. Es un opuesto dramáti    co y filosófico del final del primer poema, en el que el amigo es incapaz de reconciliarse con la transi 
toriedad de su experiencia de la belleza terrenal... Mahler se da cuenta de que la vida y la muerte son    sólo una parte natural del ciclo de la tierra, no una tragedia singular e individual. Es esta comprensión    la que permite al movimiento concluir del modo en que lo hace.                                                                La palabra ewig("para siempre") se repite nueve veces. El cantante desciende del tercer grado de la      escala al segundo, después del segundo a la tónica, una  otra vez. La última vez la voz se detiene en el   segundo grado: no hay aquí ninguna resolución final sino que más bien el sentimiento de esta música    -como el ciclo de la vida y la muerte-continúa eternamente.                                                                        Mahler logró que este final resultara, desde el punto de vista musical, porque el  lenguaje armónico se ha vuelto totalmente oriental. Aquí no hay ninguna cadencia dominante-tónica ninguna progresión        armónica final. En cambio, la escala pentatónica, que simboliza el modo oriental del pensar, se convier  
te en un sonido penetrante, aparentemente eterna. Que el motivo "ewig" quedara definitivamente en la   tónica hubiera resultado demasiado occidental. En cambio, queda flotando en el aire. La ausencia de       una sensación de llegar al final no significa una incapacidad de la música para lograr un objetivo.          
 La idea misma de la necesidad de lograr un objetivo ha sido suplantada por la intemporalidad del          Oriente(al menos la concepción del Oriente de Mahler), donde no hay ninguna inclusión última. Cada    da final coincide con un nuevo principio en el ciclo de la vida que nunca termina.                                    
De mi libro "Invitación a la Música" de Jonathan Kramer. Fotos subidas de Internet.                             
                                                                              








                               La Canción de la Tierra(Das Lied von der Erde) de Gustav Mahler










La Canción de la Tierra ( Das Lied von der Erde)




                                                                  Gustav Mahler




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            Gustav Mahler a los 6 años            











































































































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