LA MÚSICA Y SU MUNDO

miércoles, 11 de julio de 2018

Concierto Número 25 en Do mayor para Piano y Orquesta, K. 503 de Mozart


                                  Concierto Número 25 en Do mayor para Piano y Orquesta, K. 503


El concierto en Do mayor fue terminado el 4 de diciembre de 1786 y probablemente interpretado al día siguiente por el compositor.
Mozart se había mudado a Viena para buscar fama y medios de vida con su música. Durante un tiiem
po tuvo éxito, pero su fortuna empezó a cambiar con el estreno de la ópera Las bodas de Fígaro, en mayo de 1786. Hubo entonces un buen número de factores que le crearon dificultades al compositor.
Estaba entrando en un periodo de experimentación en la composición, de descubrimiento de nuevas  formas  y procedimientos, con poca consideración respecto de la reacción del público. El Concierto en Do mayor, compuesto a fines de 1786, fue en muchos sentidos una obra experimental. Evita en gran medida las melodías líricas( por lo menos en el primer movimiento y hace coincidir esta austeri
dad melódica con economía armónica.
Frustrado por su menguante reputación en Viena, el compositor  pensó probar suerte en Londres e in
cluso llegó a pedirle a su padre que cuidara de sus hijos mientras él y su esposa viajaban a Inglaterra.
El Mozart mayor comentó sarcásticamente:
"¡Por cierto, no un mal arreglo!¡Ellos parten y viajan; podrían incluso morir- o quedarse en Inglaterra-y yo tendría que correr tras ellos con sus niños!"
El viaje nunca se concretó. Mozart se vio obligado a tratar de ganar dinero en Viena, a pesar del núme
ro decreciente de abonados a sus conciertos. Compuso el Concierto en Do mayor para una función que se realizó en diciembre de 1786 que esperaba que le aportara algún dinero. de modo sorprendente
considerando las novedades del concierto, este fue un éxito. El K. 503 realmente se convirtió en uno de los conciertos más populares de Mozart, probablemente debido a sus grandes gestos y a su exten
sión heroica. Es el único concierto para piano de Mozart del cual se hicieron varias interpretaciones por partede pianistas diferentes mientras todavía era muy nuevo. Beethoven lo escogió para tocarlo en una de sus primeras apariciones en conciertos en Viena(su gusto por la obra quedó en él, aunque sea subconscientemente: la entrada del piano en la sección de desarrollo de su Cuarto Concierto está
modelada directamente en el lugar comparable con el K. 503).
El concierto ya no está entre los favoritos del público. Los comentaristas lo han acusado de que  su in ventiva melódica está por debajo de lo magnífico, y quizás este hecho es responsable de las relativa
mente pocas presentaciones que de él se dan actualmente(muchas de las orquestas norteamericanas importantes no presentaron este concierto hasta bien entrado el siglo XX). El tema de la apertura,por ejemplo, no es el tipo de melodía que uno sale tarareando  de un concierto. Con seguridad, Mozart lo
sabía.¿Por qué entonces eligió empezar su Concierto para Piano más largo y más elaborado con una melodía no lírica? Es imposible saber sus razones, por supuesto,pero es instructivo especular al res
pecto. Quizás en un concierto en la tonalidad más básica, Do mayor( sin sostenidos ni bemoles, que
ría explorar una relación básica y simple: la identidad entre la melodía y la armonía.
En el tema de la apertura las mismas notas constituyen tanto el motivo de tipo fanfarria como los acor
des bajo él. En otras palabras, no hay ningún "tono no armónico". Un ejemplo más famoso de este procedimiento es la apertura de la Sinfonía Heroica de Beethoven. Esta pieza comienza con dos tria
das en Mi bemol mayor, seguidas por una "melodía que utiliza las notas de una triada de Do mayor, la
armonía es también Do mayor. Esta clase de sutileza, que deriva de la naturaleza misma de la tonali
dad clásica,quizás haya sido más significativa y más sorprendente para los intérpretes y oyentes de fines del siglo XVIII que para los de hoy, puesto que en la actualidad ya hemos escuchado muchas piezas que derivan sus melodías y armonías del mismo origen.
¿Pero por qué desearía Mozart iniciar un concierto de tal modo?¿Acaso la unidad de melodía y armo
nía compensaba de alguna manera el empobrecimiento melódico  intencional? La mayoría de los otros conciertos para piano de Mozart comienzan con (una de) sus más memorables melodías. Como por lo general cuenta con que reconozcamos esta melodía cuando se repita después en el movimien
to, Mozart desea atraer nuestra atención inicialmente con su atractivo. En este concierto capta nues
tra atención de otro modo: por la audaz fanfarria en Do mayor. Esto también será rápidamente recor
dado y reconocido.Sin embargo, intrigados por esta apertura inicial, también esperamos un tema ver
daderamente lírico. En efecto llegamos finalmente a escuchar uno y luego otro. Hacernos esperar la melodiosidad es una estrategia de composición atrapante.
¿Fue esta estrategia la intención consciente de Mozart? Probablamente no, ya que escribió el concier
to en sólo unas pocas semanas, al mismo tiempo que trabajaba en la Sinfonía Praga( terminada sólo dos días después que el concierto). Apenas tuvo tiempo de asentar las notas en el papel, menos aun ponderar las sutilezas de la forma musical. Pero su falta de intención consciente no significa descar
tar la sofisticada estrategia señalada antes. El magnífico oído interno de Mozart se ocupó intuitiva
mente de las estructuras elegantes que actualmente estudian y alaban los analistas musicales.
En su maravilloso libro El estilo clásico, el crítico y pianista Charles Rosen presenta algunas ideas fascinantes acerca de la desusada estructura temática de este movimiento.
El Concierto en Do mayor...es una obra magnífia y- para muchos oídos-fría. Sin embargo es la que muchos músicos( historiadores y pianistas por igual) individualizan con especial afecto. La falta de atractivo para el público proviene del carácter casi neutral del material: en el primer movimiento en concreto este material no está ni siquiera suficientemente caracterizado como para llamarlo banal. Una frase de apertura construida con una serie de bloques a partir de un arpegio ni siquiera puede lla
marse clisé. Es convencional, y mucho, pero no en un sentido peyorativo: es simplemente el material
básico de la tonalidad de fines del siglo XVIII, la base del estilo, incluso un tema posterior, más atrac
tivo en un espíritu militar, es igualmente convencional en ese sentido: como el pan, no puede hastiar.
El esplendor de la obra y del deleite  que puede inspirar provienen directamente del manejo del mate
rial. Hoy otros conciertos de Mozart en los cuales el material es casi completamente convencional-el K. 451, por ejemplo, del que Mozart estaba tan orgulloso, y el K. 415, pero ninguno de ellos revela la potencia del 503. Las diferentes ideas del primer movimiento están tratadas a la manera de bloque: a pesar de las magistrales transiciones, somos conscientes de la yuxtaposición de elementos grandes, y por encima de todo tenemos conciencia de su peso. En efecto, a lo largo de este concierto, se nos ha
ce sentir cuanta presión puede llegar a producir la forma por sí misma incluso empleando ideas casi totalmente inexpresivas.
¿Frío?¿totalmente inexpresivo? Estas son palabras extrañas para describir la música de Mozart. Qui
zás Rosen exagera;quizás las mejores palabras serían "reservado" y "objetivo". Pero, en efecto, tiene
algo acertado. El concierto está increíblemente alejado, por ejemplo, del Concierto en Re menor, K. 466, que es abiertamente emocional y profundamente melódico. Lo gracioso con respecto de la serie
de los doce conciertos(de los cuales el K. 503 es el último), que escribió en un periodo de sólo tres años, es su variedad. No hay dos iguales, ya sea estructural y dramática o melódicamente. Así que no  es sorprendente encontrar un concierto que nos atrae no tanto por la suntuosidad de sus materiales co
mo por su elegante manipulación. po
También es interesante notar que, después del experimento de crear "la potencia tranquila"(término de Rosen) por medios diferentes de los melódicos, Mozart perdió interés en gran medida, por la for
ma concierto. En sus restantes cinco años de vida sólo escribió otros dos conciertos para piano.
La austeridad melódica del primer movimiento del K.503 está reticentemente orquestada desde el pun
to de vista armónico este no es un movimiento en el que Mozart module salvajemente o ampliamente, y las armonías reales están muy retringidas. El color predominante, como lo señala Rosen, proviene de la yuxtaposición de las tónicas mayor y menor, junto con la mayor relativa de esta última. Tales re
laciones no son muy dramáticas ni tienen gran alcance, pero son lo suficientemente ricas como para hacer que esta música sea maravillosamente expresiva, a pesar de la evidente inexpresi; en el vidad de algu
na de sus melodías.
Rosen comenta:
En general, el lirismo de las obras de Mozart reside en los detalles y la estructura mayor es una fuerza
organizadora; en el K. 503 los detalles son sumamente convencionales y la fuerza expresiva más sor
prendente proviene de los elementos formales más grandes, incluso hasta el punto de impregnar un es
tilo pesadamente sinfónico con melancolía y ternura. En su mayor parte, también, esta melodía surge milagrosamente a partir de los cambios más simples de mayor a menor...La emoción es menos pun
zante que len algunos de los otros conciertos, pero es la combinación de extensión y sutileza lo que ha hecho que esta obra sea tan admirada.
De mi libro "Invitación a la Música" de Jonathan Kramer. Foto subida de Internet.














                                                                                       
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