LA MÚSICA Y SU MUNDO

sábado, 6 de junio de 2020

Concierto Número 1 en Mi bemol mayor para Violonchelo y Orquesta, Opus 107 de Dimitri Shostakovich


               Concierto Número 1 en Mi bemol mayor para Violonchelo y Orquesta, Opus 107

El Primer Concierto para Violonchelo fue compuesto en el verano de 1959 para Mstislav Rostropovich,
que interpretó el estreno con la Orquesta Estatal Filarmónica de Leningrado, dirigida por Yevgeny Mra
vinsky, el 4 de octubre de 1959.
Las tres visitas de Shostakovich a Estados Unidos tuvieron lugar en circunstancias muy diferentes. La primera, en 1949, se produjo un año después de  la infame purga perpetrada por el régimen de Stalin que condenó al compositor y a cinco de sus colegas por adherirse a "prácticas antisoviéticas, en su mú sica, que está marcada por perversiones formalista, disonancias, desprecio por la melodía y uso de des acordes caóticos y neuropáticos-todo lo  cual es ajeno a los gustos artísticos del pueblo soviético-". La
música fue desestimada como representante de la cultura burguesa decadente. Shostakovich fue obliga do a  renunciar ala enseñanza y debió disculparse públicamente por sus composiciones. Es comprensi ble que se quedara perplejo, al año siguiente, cuando Stalin personalmente le telefoneó para pedirle 
que representar a Rusia en la Conferencia Cultural y Científica por la Paz Mundial en Nueva York.
El compositor no tuvo más remedio que ir. Se sintió incómodo en un país extranjero, colocado en la si tuación de estar expuesto al público y al mismo tiempo vigilado constantemente por los soviéticos. Lo más difícil para este hombre tan íntimo fue tener que tocar el scherzo de su Quinta Sinfonía en el piano, ante el público de 30.000 personas, , en el Madison Square Garden. Además, Shostakovich temía que
Stalin pretendiera mostrarle al mundo como una celebridad en buen estado de salud y que después le hiciera asesinar silenciosamente a su regreso. Se sintió especialmente preocupado cuando su planeada gira de conciertos por ciudades norteamericanas fue interrumpida inesperadamente por una orden para que regresara a Moscú.
Siempre había desconfiado de Occidente. No sucedió nada durante su visita en 1949 que le hiciera cam biar de opinión. Su segunda visita, una década más tarde, tuvo lugar en circunstancias algo menos ten
sas. Después de la muerte de Stalin, en 1953, se inició un "ablandamiento" oficial, en virtud del cual a
la música de Sostakovich y a la de otros compositores anteriormente condenados se le restituyó gradual
mente el beneplácito oficial. Cuando  Krushchev asumió el poder en 1956, los crímenes del Partido, en
la que se declaraba que los juicios artísticos de Stalin habían sido "subjetivos".
Oficialmente se levantó el rótulo despectivo de "formalista" de los compositores soviéticos y su música
anterior fue interpretada nuevamente.
Poco después del ablandamiento por Krushchev, un grupo de compositores norteamericanos fue invita do a visitar la Unión Soviética. Algunos meses más tarde, Sostakovich y otros músicos rusos pasaron  un mes en Estados Unidos. Aunque el compositor todavía se sentía incómodo en Occidente y sabía to davía que se vigilaba cada movimiento que hacía, pudo visitar diferentes partes del país y escuchar una
gran cantidad de música norteamericana así como varias piezas suyas, incluso el  Primer Concierto pa
ra Violonchelo.
El grupo viajó a Nueva York, San Francisco, Los Ángeles, Louisville, Washington, Boston, Filadelfia, 
donde la Orquesta de Filadelfia acompañó a Mstislav Rostropovich en el estreno norteamericano del Concierto para Violonchelo. En cada ciudad los rusos conocieron  a destacadas personalidades de gru pos artísticos, sociales y políticos. En ocasiones se les pedía a los compositores visitantes que compara
ran la vida musical de Estados Unidos con la de la URSS. A varios observadores sus respuestas les pa recieron propaganda bien estudiada. Los visitantes negaban que un acontecimiento político como el fin
del régimen de Stalin pudiera tener algún efecto sobre la música que se interpretaba en la URSS.
Proclamaban que la crítica musical, incluso la emanada de los funcionarios del gobierno, servía siempre
para educar al público y ayudar a guiar los gustos de los oyentes. Consideraban que los compositores te
nían la obligación de corregir los errores artísticos señalados por los críticos. Los compositores rusos 
alabaron la alta calidad de las interpretaciones en Estados Unidos. Condenaron  la música atonal y expe
rimental  como enemiga del espíritu del pueblo. Y así prosiguió, ciudad tras ciudad; reuniones cautelo
sas entre músicos que representaban dos culturas muy diferentes con dos sistemas políticos muy diferen tes. Los rusos estaban siempre dispuestos a responder las preguntas y las respuestas que siempre pare
cían venir directamente de Moscú.
El periodista Walter Arlen, después  de visitar a Shostakovich, le  describió como "muy nervioso, fuma
dor empedernido de ojos que se mueven  rápidamente y manos inquietas, turbado y aparentemente an sioso la mayor parte del tiempo". El compositor en verdad tenía razones para sentirse ansioso. Odiaba
estar  en el foco de la atención y odiaba ser un peón político, pero sin embargo allí estuvo durante todo un mes en un país extranjero que no comprendía, conociendo a celebridades, con cada una de sus pala bras reproducida en los periódicos, y sabiendo todo el tiempo que cualquier cosa que dijera tenía que ser exactamente lo que el partido  quería. Su vigilancia no era tan estricta como lo había sido durante su
visita anterior, pero sabía que  era observado. Las interpretaciones que escuchó de su música, en espe cial el Primer Concierto para Violonchelo, que tuvo una recepción triunfal, debieron de haber sido la  única ocasión en la que pudo sentirse él mismo.
A su regreso a Rusia, Shostakovich escribió un artículo sobre su viaje. Alabó a los músicos norteame
ricanos, agradeció a Estados Unidos su hospitalidad, también la  cálida respuesta que su música había
recibido y agradeció a los norteamericanos su interés por la Unión Soviética. Criticó las universidades
norteamericanas por permitir que sus alumnos de composición  escribieran cualquier cosa que desearan
en lugar de insistir en que los jóvenes compositores respetaran la tradición y los gustos del público. "La
libertad de elección se transforma en libertad para rechazar la creación seria que la sociedad requiere, 
rechazar el arte con un contenido que expresaría  el mundo interno del ser humano."
Ahora sabemos, en gran parte gracias a la publicación póstuma de las memorias del compositor, que secretamente estaba muy a favor de la libertad de expresión artística. También sabemos que varios ar
tículos propagandísticos que aparecieron con el nombre de Shostakovich fueron escritos por terceros y que el compositor ni siquiera los vio antes de su publicación. Sólo podemos preguntarnos cuáles fueron sus verdaderas impresiones sobre Estados Unidos en 1959.
La última visita del compositor tuvo lugar en 1973. Deseaba tener una última  oportunidad de aprender
más sobre este país y aprovechó la ocasión de viajar a la Universidad del Noroeste para aceptar un doc torado honorario. Su salud era muy mala y el viaje resultó agotador, pero su familia quería que él fuera 
porque tenían la  esperanza de que los médicos norteamericanos estarían en condiciones de producir cu ras milagrosas  para enfermedades que los médicos rusos habían declarado incurables. Después de pa sar dos días en un hospital de Washington, el compositor inició su viaje de regreso; los médicos nortea mericanos fueron tan pesimistas como los rusos.  El compositor falleció dos años más tarde.
El Primer Concierto para Violonchelo es una de  las obras más serias e introspectivas de Shostakovich,
aunque no carece de la vitalidad rítmica que caracteriza su música popular de las primeras épocas. El 
instrumento solista abre la pieza con una figura de cuatro notas que está destinada a impregnar el pri
mer movimiento. Este breve motivo contiene los intervalos, los ritmos y el estado de ánimo que sugiere la totalidad del concierto. A todo lo largo del primer tema, que crece  a partir de esta figurac el violon
chelo hace gradualmente un arco hacia arriba, hasta su penetrante registro alto y luego vuelve a bajar gradualmente. El segundo tema, con sus ritmos incesante que subrayan una línea de tipo canción, tam bién se desarrolla a lo largo de un gran arco ascendente y luego descendente.
El segundo movimiento comienza con material suavemente lírico muy ajeno al mundo del primer mo
vimiento. El violonchelo hace su entrada con una melodía bellamente amplia. Un segundo tema conti
núa este estado de ánimo de lirismo reprimido durante un tiempo, pero finalmente la música crece hasta un clímax. El solo de corno proporciona la transición a la maravillosa coda, un pasaje etéreo en el que el violonchelo toca en armónicos altos y puros con el acompañamiento de violines con sordina, celesta y cuerdas bajas-un cierre mágico a una de las manifestaciones más personales de Shostakovich.
El tercer movimiento sigue sin pausa. Es una extensa cadenza para violonchelo solo. Como en el Pri
mer Concierto de Violín, Sostakovich aquí ha elevado la cadenza de su posición habitual de paréntesis
virtuoso a un sitio de importancia estructural. Se traslada gradualmente del lirismo del primer movi
nmiento lento, a través del virtuosismo creciente, a  las reminiscencias del primer movimiento.
El finales un rondó robusto, con su primer tema impetuoso y una segunda idea de tipo dana. La insinua
ciones del primer tema del primer movimiento se hacen gradualmente más abiertas, hasta que se cita la melodía real. Un pasaje feroz de gran bravura cierra la obra. Foto subida de Internet.
De mi libro "Invitación a la Música" de Jonathan Kramer.








                     Concierto Número 1 en Mi bemol mayor para Violonchelo y Orquesta, Opus 107







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                                                                  Dimitri Sostakovich
                                                                         




































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