LA MÚSICA Y SU MUNDO

viernes, 2 de octubre de 2020

Sinfonía Número 7 en Do mayor, Opus 60, Leningrado de Dimitri Shostakovich

 

                                         Sinfonía Número 7 en Do mayor, Opus 60, Leningrado 

La Séptima Sinfonía Número 7 fue iniciada en agosto de 1941 y terminada el 27 de diciembre de ese año.Samuel Samosud dirigió el estreno con la Orquesta del Teatro Bolshoi, el 5 de marzo de 1942, en Kuibyshev, Rusia. 
Fue en 1941, poco antes del estallido de la guerra entre Alemania de Hitler y la Rusia de Stalin, cuando la ciudad de Leningrado empezó a conocer el miedo. La guerra  rugía en las fronteras de la Unión So viética y todos los días más jóvenes partían de Leningrado hacia el frente. Los que quedaban  atrás tra bajaban duramente fortificando la ciudad. Shostakovich, que había enviado a su familia a refugiarse en la seguridad de su casa de campo, trabajaba junto con el resto. 
En julio se inició una evacuación masiva de Leningrado. Shostakovich se negó a irse. En cambio pidió ser enviado al frente, pero su solicitud fue denegada. Luego se ofreció como voluntario para la guardia civil, pero nuevamente fue rechazado. Finalmente se alistó en los bomberos de la defensa civil y fue asignado para proteger el conservatorio de Leningrado. 
El 29 de agosto se inició el ataque. Hitler estaba decidido a destruir Leningrado por completo. Caían grandes bombas por todos lados, tanto sobre objetivos civiles como militares. Había comenzado el sitio de novecientos días. Varias veces se le dio a Shostakovich la posibilidad de irse, pero él se negó. Cumplía con sus deberes de bombero y trabajaba en la Séptima Sinfonía . Durante los ataques aéreos cuidadosamente llevaba consigo el manuscrito al refugio. Componía de modo intenso e incesante. 
En septiembre el Compositor habló a sus compatriotas por radio:
Hace una hora termine  de orquestar el segundo movimiento de mi última composición orquestal exten
sa.Si logro escribir bien, si logro terminar los movimientos tercero y cuarto, la obra quizás sea llamada mi Séptima Sinfonía . A pesar de la guerra y del peligro que amenaza Leningrado, escribí  los primeros dos movimientos rápidamente. ¿Por qué les digo todo esto?  Les digo esto para que el pueblo de Le   ningrado que me escuche sepa que la vida  continúa en nuestra ciudad. Todos nosotros estamos ahora de pie, de guardia militante. Como nativo de  Leningrado  que nunca abandonó su ciudad de nacimien to, siento toda la tensión de esta situación con la máxima agudeza. Mi vida y mi trabajo están comple tamente ligados a Leningrado. 
Un mes de más tarde después de haber terminado el tercer movimiento, Shostakovich escribió:
Mientras trabajaba en esta música, Leningrado fue convertida en una fortaleza inexpugnable...Con un sentimiento de admiración y de orgullo observé los  hechos heroicos del pueblo de Leningrado. A pesar de las alarmas de ataques aéreos frecuentes, todo el mundo prosiguió con su trabajo con precisión y efi cacia...Todavía  tengo que escribir el final de la sinfonía, pero sus planteamientos generales ya están cla ros para mí. Podría describirlo con una sola palabra-victoria...- Nunca he dedicado ninguna de sus  obras, pero esta sinfonía, si mi trabajo tiene éxito, pretendo dedicarla a Leningrado. Cada una de sus no tas ,todo lo que he puesto en ella, está ligado a mi ciudad  natal y a estos históricos días de su defensa contra los bárbaros fascistas. Su familia había vuelto a Leningrado  y el compositor temía por la seguri dad de su esposa e hijos. Por fin decidió obedecer las órdenes del Cuartel General de Defensa de la Ciu
dad y partió  para Moscú. Tomó la partitura dela Sinfonía y muy pocas cosas más, y se fue. Pero Moscú
también estaba en peligro, de modo que la familia se  mudó a Kuibyshev. La esposa del compositor es
cribió: " Durante largo tiempo mi esposo no pudo reconciliarse con la idea de la necesidad de abando 
nar  Leningrado. La intensa batalla por la existencia librada en su ciudad natal, el compañerismo espe
cialmente estrecho bajo las condiciones arduas de los tiempos de guerra-todo eso lo hizo sufrir profun
damente en la desusada seguridad de Kuibyshev, lejos de las líneas del frente. Fue allí en un apartamen
to abarrotado donde terminó la sinfonía a fines de diciembre. 
Shostakovich deseaba que fuera interpretada por la Filarmónica de Leningrado, pero el sitio lo hacía im
posible. En cambio, el estreno tuvo lugar en Kuibyshev, a principios de marzo. La presentación se repi
tió en Moscú a fin de mes. El impacto fue tan grande que el guardia de ataques aéreos no pudo resignar
se a interrumpir la presentación o incluso la posterior ovación de veinte minutos  para anunciar que esta
ban sonando las sirenas. La gente sabía que ésta era una una sinfonía de victoria, una sinfonía por la su
pervivencia de Leningrado. Les infundía coraje y confianza. 
La obra fue interpretada en muchos países. En Inglaterra sesenta mil oyentes le dieron la bienvenida. Hubo una puja considerable por el estreno en Estados Unidos. Arturo Toscanini, director de la Sinfóni
ca de la NBC, estaba respaldado por el poder y los recursos financieros de la National Broadcasting Company. La NBC hizo arreglos para que un avión, transportando un microfilm de la partitura y de las
partes, volará desde Rusia, a través de los campos de batalla de Europa, hasta Nueva York. Toscanini
pudo presentar el estreno en Estados Unidos el 19 de julio de 1942. Esta interpretación históricamente
significativa quizás no haya sido impecable, pero fue casi tan importante pata los norteamericanos co
mo el estreno mundial lo había sido para los rusos. Muchos años más tarde Shostakovich dijo: Toscani
ni me envió su grabación (de su primera presentación)de mi Séptima Sinfonía y oyéndola me enfadé mucho. Está todo mal. El espíritu, el carácter y los tiempos. Es un trabajo inferior, de resorte chapuce
ro." La obra fue interpretada 62 veces y retransmitida  por radio 1.934 veces en Estados Unidos durante
esa primera temporada. 
El poeta norteamericano Carl Sandburg publicó una carta abierta a Shostakovich en ocasión del estreno
en Estados Unidos:
Por toda Norteamérica la pasada tarde del domingo sonó su Sinfonía Nº 7, y millones oyeron su retrato musical de Rusia en sangre y sombras...En un largo frente de batalla que se inclina hacia Moscú, el Ejér
cito Rojo lucha contra la maquinaria bélica más grande que jamás haya marchado contra cualquier país...El mundo desde fuera mira y contiene el aliento. Y sabemos que usted, Dimitri Shostakovich-lo oímos sentado allí, día tras día, haciendo una música que contará la historia. -. En Berlín no hay ningu
na sinfonía nueva, en París, Bruselas, Amsterdam, Copenhague, Oslo, Praga, Varsovia, en todo lugar en el que los nazis han pasado el trapo e implantado nuevas  leyes, no hay ninguna sinfonía nueva...su can
ción nos habla de un gran pueblo que canta, más allá de la derrota o de la conquista que, a lo largo de los años que vendrán, habrá aportado su cuota y su contribución al significado de la libertad y de la dis
ciplina humanas. 
La presentación más conmovedora tuvo lugar  el 9 de agosto de 1942. En Leningrado  sólo quedaban 15 miembros de la Filarmónica, pero decidieron interpretar la  sinfonía dedicada a su ciudad sitiada. Co
rrió la voz por todo Leningrado para que se reunieran todos los músicos de cualquier grupo. Uno de los 
organizadores recordaba: "¡Dios mío, que delgados estaban muchos de ellos! Y cómo se animaba esa gente cuando empezamos a desenterrarlos de sus oscuros apartamentos. Nos sentíamos conmovidos has
ta las lágrimas cuando traían su ropa de concierto, sus violines y violonchelos y flautas y empezaban los ensayos". Se envió una partitura desde Moscú en un avión de transporte médico y el director Karl Eliasberg, al ver que se necesitaba una orquesta enorme, se dio cuenta de que todavía  no tenía los músi
cos suficientes. El comando militar estuvo de acuerdo en conceder un permiso a los intérpretes necesa
rios de las líneas del frente. Se dio una orden especial para poner fuera de combate las armas enemigas
cerca dela sala de conciertos, para que pudiera oírse la música. El concierto tuvo lugar y fue retransmi
tido por radio como un rayo de esperanza para los ciudadanos de Leningrado. 
La retransmisión fue precedida por un breve discurso: "En unos pocos momentos más escucharán la Séptima Sinfonía de Shostakovich, nuestro gran compatriota, tocada en Leningrado por primera vez. El
solo hecho de que la Séptima Sinfonía sea tocada en la sitiada Leningrado es un testimonio del indoma
ble espíritu del pueblo, de la ciudad y de su coraje, de su fe en la victoria y de su voluntad de luchar has
ta última gota de sangre para ganar. ¡ Escuchen, camaradas! ¡Ahora nos comunicamos con la sala desde donde será transmitida la Séptima Sinfonía de Shostakovich!
Mientras la Sinfonía todavía era nueva, el compositor hizo varias aclaraciones sobre su significado. La
siguiente descripción es una combinación de todas las fuentes diferentes:
El primer movimiento de la sinfonía habla de la vida feliz y pacífica de un pueblo que tenía confianza en sí mismo y en su futuro. Es una vida sencilla, como la que disfrutaban los miles de soldados volunta
rios de Leningrado, por la ciudad toda, por el país todo, antes de que estallara la guerra. Luego viene la guerra. No he hecho ningún intento de interpretación naturalista de la guerra imitando el zumbido del avión, el retumbar de los tanques, la artillería, las explosiones, etc. No he escrito nada de la denomina
da música de batalla. En cambio traté de dar una imagen emocional de la guerra. La exposición relata la vida feliz del pueblo. Se otorga un lugar central al réquiem en memoria de los héroes que sacrificaron sus vidas para que pudiesen triunfar la justicia y la razón. Un único fagot llora la muerte de los héroes.
El réquiem está seguido por un tema incluso más trágico. No puedo describirlo. Quizás son las lágri
mas de una madre o incluso ese sentimiento que llega cuando el dolor  es tan grande que ya no hay más
lágrimas. Estos dos fragmentos líricos forman la conclusión del primer movimiento. Los acordes del cierre  se parecen al estrépito de la batalla, distante, recordatorio de que la guerra continúa. 
El segundo movimiento es un scherzo lírico que recuerda los episodios felices del pasado reciente.Está
teñido de melancolía. El amor a la vida, la maravilla de la naturaleza- ese es el significado del patético
adagio que forma el tercer movimiento, el centro dramático de la sinfonía. 
El final está consagrado a una vida feliz en el futuro, después de que el enemigo haya sido aplastado. Un tema conmovedor y solemne se eleva hasta la apoteosis de toda la composición-victoria. 
Muchos años más tarde, mucho tiempo después de que las emociones del tiempo de guerra se hubieran
apagado, el compositor reveló una idea algo diferente detrás de la sinfonía:
Todo lo que fue escrito sobre esas sinfonías(la Séptima y la Octava) en los primeros días, se repite sin cambios hasta este mismísimo momento-aún cuando haya habido tiempo de pensar un poco -. Después
de todo, la guerra terminó hace mucho tiempo. Casi treinta años. Hace treinta años se podía decir que eran sinfonías militares, pero las sinfonías rara vez se escriben obedeciendo órdenes, es decir, si mere
cen ser llamadas sinfonías...La Séptima Sinfonía había sido planeada antes de la guerra y en consecuen
cia no se la puede considerar  simplemente como una reacción frente al ataque de Hitler. El "tema de la invasión" no tiene nada que ver con el ataque. Yo estaba pensando en otros enemigos de la humanidad
cuando compuse el tema. Naturalmente el fascismo  me resulta repugnante, pero no sólo el fascismo ale
mán; cualquier otra forma de fascismo es repugnante...Hitler es un criminal, eso está claro, pero tam
bién lo es Stalin. Siento un eterno dolor por los que fueron muertos por Hitler, pero no siento menos do
lor por los que fueron muertos por órdenes de Stalin. Sufro por todos aquellos  que han sido  torturados,
muertos a tiros o muertos de hambre. Había miles de millones de ellos  en nuestro país antes de que co
menzara la guerra con Hitler. 
La guerra trajo un nuevo dolor y mucho y mucha destrucción nueva, pero no he olvidado los terribles años de la preguerra. Sobre eso tratan mis sinfonías, empezando por la Cuarta, incluyendo la Séptima y la Octava. En verdad, no tengo nada en contra de que la Séptima sea llamada la Sinfonía Leningrado, 
pero no es sobre la Leningrado bajo sitio; es sobre la Leningrado que Stalin destruyó y que Hitler mera
mente terminó de liquidar. 
Nunca sabremos cuál es la verdadera historia detrás de la sinfonía. Quizás el compositor intentó descri
bir Leningrado atacada por Hitler y sólo en años posteriores intentó dar a la sinfonía un significado más
universal. Por otra parte, tal vez mientras la escribía sentía que era realmente sobre el asesinato  y la des
trucción en general y permitió  que fuera asociada con el sitio de Leningrado, porque de ese modo po
día ayudar a elevar el espíritu de un pueblo oprimido. La historia real no importa verdaderamente, por
que la sinfonía perdura como una obra de arte que trasciende  los significados particulares que su crea
dor podía haber tenido en su cabeza. 
La sección media del primer movimiento es uno de los pasajes más notorios de toda la música sinfóni
ca. Algunos encuentran en ella una expresión de la guerra sombríamente implacable, en tanto que otros 
la encuentran excesivamente banal. A Béla Bártok le pareció tan absurda cuando escuchó una de las pri
meras interpretaciones difundidas por radio en Nueva York que incluyó una parodia de ella en su Con 
cierto para Orquesta. Shostakovich hace que un tambor militar toque una figura militar una y otra vez durante no menos de 280 compases, mientras la orquesta repite un tema de marcha una vez y otra, au
mentando gradualmente la instrumentación hasta que toca toda la orquesta, incluyendo una sección adi
cional de bronces. Quizás Shostakovich en este pasaje haya querido descubrir las hordas de soldados alemanes marchando hacia Leningrado, aunque él negó cualquier representación gráfica de la guerra. Quizás por otra parte, tenía en mente el terror creciente de la guerra en general. Cualquiera que haya si
do la intención de programa, el pasaje es vigoroso- no sutil, ni siquiera verdaderamente bello, pero por cierto cautivante-. El momento  más estremecedor se produce cuando el tambor militar desaparece de repente, dejando sólo misteriosos recuerdos de él al final del primer movimiento y en el medio del terce
ro. 
Otro rasgo inusual de la sinfonía es la cantidad de extensos solos de los vientos de madera. Estas líneas escasamente acompañadas y a menudo elegiacas sugieren la intimidad de la música de cámara dentro de esta sinfonía expansiva. Estos solos se producen en todos los movimientos excepto en el último. In
volucran al píccolo, la flauta, el clarinete, el oboe, el corno inglés, el clarinete bajo y el fagot. Así como
la marcha del primer movimiento está intencionadamente exagerada  casi hasta el punto del terror, el compositor casi se excede en los solos de los vientos de madera con el propósito de hacernos agudamen
te conscientes  de la naturaleza trágica de esta "Sinfonía de Victoria". Foto subida de Internet. 
De mi libro "Invitación a la Música" de Jonathan Kramer. 










                                                                               
                    Sinfonía Número 7 en Do mayor, Opus 60, Leningrado de Dimitri Shostakovich



                                                                                   
 









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