LA MÚSICA Y SU MUNDO

viernes, 13 de septiembre de 2019

Suite Número 2 de Baco y Ariadna,Opus 43 de Albert Roussel


                                            Suite Número 2 de Baco y Ariadna,Opus 43

El ballet Baco y Ariadna fue compuesto en 1930. APhilippe Gaubert dirigió el estreno de la Ópera de París, el 22 de mayor de 1931; la coreografía fue de Serge Lifar. La Suite Número 2, que es idéntica
al segundo acto del ballet, fue interpretada por primera vez en concierto el 2 de febrero de 1934;Pie
rre Moonteux dirigió la Orquesta de París.
Roussel, un contemporáneo cercano a Ravel y Debussy, fue una figura importante de la música france
sa. Compositor intransigente, original y de talento, se le atribuye el mérito de reconciliar  dos tenden
cias divergentes de la música de principios del siglo XX en su país; el impresionismo de Debussy y el academicismo de d`Indy. Aunque fue profesor y tubo entre sus alumnos a Satie, Varèse y Martinu,  la influencia de Roussel fue escasa. Su estilo era inimitable y no dejó discípulos. aunque su arte fue muy respetado durante su vida. El ballet Baco y Ariadna es una de las partituras más bellas de un composi
tor cuya música merece ser más famosa.
Roussel llegó a la composición probablemente más tarde en la vida que cualquier otro compositor im
portante. Aunque mostró ser una promesa musical en su juventud, optó en cambio por la carrera de oficial naval.
El compositor tuvo una infancia difícil. Su padre murió cuando él tenía un año y su madre,   cuando te
nía siete. Quedó al cuidado de su abuelo , que era el alcalde de su pueblo natal y que,porlo tanto, te
nía poco tiempo para dedicarle al muchacho. Tres años más tarde, el abuelo murió y Roussel fue a vi
vir con su tía, que hizo los arreglos para que tomara lecciones de piano.Las vacaciones pasadas a la orilla del mar, más la lectura de las novelas de Julio Verne, encendieron en el muchacho la añoranza del mar. De manera que se enrolló cono cadete naval a la edad de 18 años y se graduó en la Acade
mia Naval, dos años más tarde, como guardiamarina. Posteriormente, llegó a ser oficial. En la Mari
na navegó mucho, en especial al Lejano Oriente. Durante esos viajes,cada vez que el tiempo se lo permitía, trataba de estudiar armonía con un libro, pero sin un profesor, le resultaba difícil compren
der los aspectos técnicos de la música. También probó su capacidad para componer e incluso se hicie
ron unas pocas presentaciones de sus piezas.Un oficial camarada suyo le ofreció mostrar algunos de sus manuscritos al famoso director Edouard Colonne.Su amigo le informó que Colonne se había que
dado impresionado y había aconsejado que Roussel abandonarala carrera naval y se convirtiera en compositor. En realidad,el amigo nunca le mostró la música a Colonne. El amigo creía tan firmemen
te en Roussel que inventó la historia de la alabanza del director para alentarle a seguir sus instintos musicales. Impresionado por lo que creyó era una evaluación autorizada de su talento. Roussel buscó al director del Conservatorio Roubaix para obtener una segunda opinión. Esta vez el ánimo fue real y
Roussel tomó su decisión irrevocable. Renunció a su cargo en 1894 y fue a París a estudiar música. Por entonces, tenía 25 años, una edad en la cual la mayoría de los compositores ya había terminado su educación formal.
El primer éxito musical de Roussel llegó tres años más tarde, cuando dos de sus obras compartieron primeros premios en un concurso. Al año siguiente, se inscribió en la recientemente formada Schola
Cantorum y se convirtió en alumno del compositor Vicent d'Indy. Estudió composición, orquestación
e historia de la música con d`Indy durante los 9 años siguientes, completando así su educación a la edad de 38. Todo el tiempo, durante esos años, Roussel pasaba sus vacaciones haciendo vpriajes por mar, para mitigar su nostalgia respecto de su vida anterior. Su amor por el mar continuó a lo largo de toda su vida y se hizo parte de su identidad como artista. Una vez escribió a su esposa:
¡El mar, el mar! No hay nada más bello en el mundo, ¿no es cierto? Y es junto al mar que realizamos
nuestras vidas y dormiremos, de modo que quizás podamos incluso oír en la distancia su eterno mur
mullo...Lograr evocar todos los sentimientos que yacen escondidos en el mar-el sentido del poder y del infinito, del encanto, de la ira y la amabilidad-esta debe ser ser la máxima alegría que puede dar
se en el mundo a un artista en el dominio de su arte...¿Por qué no podría la música, que es infinitamen
te adecuada para presentar eso que es elemental e impreciso, transmitir(los sentimientos respecto del mar)?
D`Indy nombró a Roussel profesor en la Schola Cantorum, cargo que el compositor mantuvo hasta el estallido de la Primera Guerra Mundial. A pesar de sus problemas de salud pudo alistarse en la mari
na de guerra. Al final de la guerra, su salud era tan mala que debió retirarse a la costa de Bretaña para pasar su convalecencia. Continuaba componiendo obras grandes y su reputación crecía. En 1929 fue honrado con su festival de su música para celebrar su sexagésimo cumpleaños. En 1931 visitó Esta
dos Unidos para el estreno de su Tercera Sinfonía, encargada por la Orquesta Sinfónica de Boston. Por entonces, era el compositor más importante de Francia. Saint-Saëns, Fauré, Debussy y Satie ha
bían muerto y la producción de Ravel y de d' Indy era, en el mejor de los casos, intermitente. Al mis
mo tiempo, el estreno de Baco y Ariadna le reportó a Roussel su reputación como compositor de mú
sica para el teatro.
El historiador Rollo Myers ha explicado la especial cualidad del arte de Roussel:
No es sólo en la actualidad que la música de Roussel tiende a ser subestimada y juzgada erróneamen
te; siempre ha sido un compositor para conocedores e incluso durante su vida y en su propio país fue sólo una minoría relativamente pequeña de críticos y de músicos en ejercicio quienes reonocieron des
de el principio que había ahí una nueva voz que hablaba con autoridad y con algo nuevo que decir. Ciertamente, el mismo Roussel no hizo nada para granjearse la popularidad ni hizo ninguna conce
ción al gusto de la época. En efecto, no creía que la música, tal como la concebía, debiera o incluso pudiera ser popular; para él era "la más hermética y menos accesible de todas las artes";y fue esa con
vicción la que le llevó a declarar que "el músico, incluso más que el poeta, está completamente aisla
do del mundo, está solo con su lenguaje más o menos incomprensible". Podría, concedió, haber una o dos obras bellas escritas expresamente para la gente;"todo el resto, teniendo en cuenta las relaciones que existen actualmente entre la música y las masas, debe estar destinado nada más que a los oídos de un número muy reducido".
Esta actitud aristocrática puede parecer reñida con la suntuosa belleza y la excitación elemental de Ba
co y Ariadna, pero la actitud intransigente de Roussel es prueba de la integridad por parte del artista. Roussel escribió lo que tenía que escribir y finalmente se desarrolló la comprensión del público. Ac
tualmente la música de Roussel ya no constituye un desafío para el oído. Comprendemos las disonan
cias de Baco como expresiones vigorosas de las emociones subyacentes del drama. Si la completa po
pularidad ha seguido eludiendo esta música, la razón es sin duda su vigor intelectual y su inflexible
austeridad. Pero el poder de Baco no puede negarse. Es música dominante.
La segunda suite de Baco y Ariadna es el segundo acto del ballet. En su biografía del compositor, Ba
sil Deane proporciona el siguiente escenario y comentario:
Al comienzo del segundo acto Ariadna se despierta y hallándose sola sube a la cima de las rocas.Mi
ra hacia el mar, percibe el velamen dela galera de Teseo, que se aleja.Aterrorizada intenta arrojarse al
mar, pero en cambio cae en los brazos de Baco. Juntos reanudan su danza de sueño. Sus labios se unen en un beso que libera su encantamiento dionisíaco, después de lo cual la isla vuelve a la vida y faunos y bacantes con guirnaldas de vides surgen de entre las rocas, poblando la escena. Dos de ellos
ofrecen a Ariadna una copa de oro llena de zumo de uvas. Ella bebe y, ebria, danza con creciente fre
nesí, primero sola, luego con Baco. Todo el  tropel de los seguidores se una en una bacanal, mientras el dios conduce a  Ariadna al pináculo máximo y la corona con una diadema de estrellas arrebatadas alas constelaciones celestiales...
El reposo de Ariadna es evocado por una textura de transparencia sutil y su terror por una versión mo
dernizada de un artificio honrado a través del tiempo, una sucesión de acordes de séptima disminuida.
La danza solista de Ariadna es un ejemplo de la capacidad de Roussel para coordinar diferentes ele
mentos en una elevación sostenida hasta de un climax. El abandono creciente de la bailarina está des
crito por una intensificación de la línea melódica, por medio del cromatismo, un acelerando progresi
vo, un crescendo de pp a ff y la expansión de un textura restringida a la sonoridad de toda la orquesta. La energía exultante del pas de  deux de los amantes está igualada por el contoneo de ritmos de 10/8 y la bacanal del final avanza con excitación siempre creciente, hasta la apoteosis final de Ariadna. Fo
to subida de Internel.
De mi libro "Invitación a la Música" de Jonathan Kramer.






                                            Suite Número 2 de Baco y Ariadna,Opus 43




















Albert Russel






                                                                                   

                                                                                   

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