LA MÚSICA Y SU MUNDO

jueves, 14 de marzo de 2019

Roma de Jeff Beal


                                                                           Roma
       
             
Medio siglo antes del nacimiento de Cristo, Roma se ha convertido en la ciudad más poderosa del mundo, una metrópolis cosmopolita con un millón de personas y el epicentro de un imperio en exten
sión. Fundada sobre los principios del poder compartido y la feroz competencia personal, la Repúbli
ca fue creada para impedir a cualquier hombre conseguir un poder absoluto. Es una sociedad donde los soldados pueden ascender  por encima de los plebeyos para convertirse en héroes y aún en líderes de la República. Pero cuando la clase dirigente se hizo extravagante y rica, las instituciones se desmo
ronaron desgastadas por la corrupción y el exceso, y los viejos valores de disciplina espartana y uni
dad social cedieron ante un gran abismo entre clases. Fotos subidas de Internet.
Protagonistas
Kevin McKidd: Lucio Voreno
Ray Stevenson: Titus Pullo
Clarán Hinds:Julio Cesar
Polly Walker: Atia de los Julio
Max Pirkis: Octavio Augusto
Lynsdey Marshall: Cleopatra
James Purefoy: Marco Antonio
Jeff Beal
Compositor norteamericano de bandas sonoras para el cine, televisión , grabaciones y la sala de con
ciertos. Es reconocido como instrumentalista de jazz y compositor versátil, la música de Beal a menu
do incorpora una síntesis de improvisación y elementos compuestos.
Créditos de películas
"La pequeña granja más grande","La dulce vida", "La reina de Versalles", "Appaloosa" "Donde Dios , Ladejó sus zapatos" "El regalo de Emmanuell" o "Pollock", entre otros.
Créditos de TV
"Castillo de naipes", "El largo camino a casa", "Betty la fea", o "Pesadillas y Paisajes de ensueño", en
tre otros.
Discografía
"Liberación","Movimiento perpetuo", "Rojo","Tibet: el grito del león de las nieves", entre otras.









                                                                           Jeff Beal


                                                                               



































                                                                               

domingo, 10 de marzo de 2019

Sinfonía Numero 4,Opus 29, La Inextinguible de Carl Nielsen


                                         Sinfonía Numero 4,Opus 29, La Inextinguible


La Cuarta Sinfonía fue iniciada en 1914 y terminada en enero de 1916. Nielsen dirigió  el estreno en Copenhague el 1 de febrero de 1916.
La Cuarta Sinfonía marcó un momento de cambio para Nielsen. Empezó a componerla cuando dejó su cargo como director de ópera. En la Cuarta dejó atrás el estilo idílico que está ejemplificado del mejor modo por la Tercera Sinfonía. Ahora adoptaba un idioma más punzante y más dramático carac
terizado por el conflicto. Posiblemente este sentido del conflicto provenía de su preocupación respec
to de la situación mundial: la Cuarta fue escrita durante los primeros años de la Primera Guerra Mun
dial. Cuando la sinfonía fue estrenada en 1916, produjo un impacto inmediato. El máximo éxito del compositor consolidó su preputación como el compositor más grande de Dinamarca.
Aunque Nielsen se creía en la música de programa explicita, en la que una composición describe una
historia con cierto detalle, a menudo tenía en mente una idea filosófica mientras componía. En 1914 escribió al cantante de ópera Emil Holm sobre la Cuarta Sinfonía:
 Puedo decirle que estoy bastante avanzado en una nueva obra orquestal a gran escala, una especiel de sinfonía de un solo movimiento, que está destinada a representar todo lo que el sentimos y pensa
mos sobre la vida, en el más fundamental sentido de la palabra,es decir todo lo que tiene la voluntad de vivir y de moverse. Todas las cosas pueden incluirse en este concepto y la música es una manifesta
ción de la vida, más que otras formas del arte, ya que está completamente muerta(cuando no suena) o completamente viva y de este modo puede expresar el concepto de la vida exactamente a partir de su manifestación más elemental hasta la emoción más sublime.
En correspondencia posterior, escrita después de la terminación de la Sinfonía La Inextinguible, Niel
sen amplió esta idea.
El título La Inextinguible no es un programa sino una señal para el adecuado dominio de la música . Está destinada a expresar la apariencia de las fuerzas más elementales comunes a los hombres, a los animales e incluso a las plantas. Podemos decir que , aun en el aso de que todo el planeta fuera devas
tado por el fuego, el diluvio,los volcanes,etc, y que todas las cosas quedaran destruidas y muertas,la naturaleza otra vez comenzaría a generar una nueva vida, comenzaría a empujar hacia adelante otra vez con todas las fuerzas buenas y poderosas inherentes a la materia. Pronto las plantas empezarían a multiplicarse, se verían y oirían las crías y el canto de los pájaros, se experimentarían las aspiraciones y los anhelos del hombre. He tratado de representar esas fuentes "inextinguibles".
A partir de estas ideas podemos comprender el origen de los conflictos que se encuentran en la sinfo
nía. En efecto, contiene más contrastes que cualquier otra sinfonía de Nielsen. También conocemos los aspectos más profundos del amor a la naturaleza que experimentaba el compositor. Naturaleza pa
ra él no era simplemente árboles, praderas, arroyuelos y vida salvaje. Representaba la fuerza de la vi
da. La obra es optimista: describe tensiones profundas, las fuerzas de la vida-representada por música consonante y diatónica-triunfan al final.
Los conflictos musicales no se presentan sólo entre los diferentes estados de ánimo y los diferentes es
tilos sino también entre las distintas áreas tonales. La Cuarta de Nielsen no está tanto en una tonali
dad como"dentro" de una tonalidad:Mi mayor.La gran originalidad de Nielsen radica en su modo de encarar la tonalidad.La sinfonía no establece su tonalidad al comienzo. Más bien, Mi mayor es el ob
jetivo de todas las luchas. Cuando finalmente emerge hacia el final de los movimientos primero, ter
cero y cuarto, lo hace con triunfante afirmación. Este modo de envarar la tonalidad o marcadamente diferente respecto del utilizado por los compositores anteriores.La mayor parte de la música tonal se desarrolla en una tonalidad. Logra su drama a partir de la manera en que esta tonalidad, una vez esta
blecida, se ve amenazada del modo en el que la música se aleja de ella y del modo en el que vuelve. La estabilidad de la tónica nunca está en duda. Más bien, el interés reside en la forma como se vuelve a lograr la tonalidad. Sin embargo, en la Cuarta de Nielsen, el resultado último es menos seguro, de modo que existe una corriente subterránea de inquietud incluso en los pasajes más líricos. El surgi
miento de Mi mayor constituye una afirmación, no una reafirmación.
La idea de Nielsen sobre una sinfonía de un solo movimiento no se había perdido totalmente cuando terminó. La Inextinguible de cuatro movimientos. Los movimientos siguen uno a continuación del otro sin pausa: un artificio relativamente común en las sinfonías del siglo XIX. Pero Nielsen va más lejos. Ningún movimiento excepto el último termina verdaderamente. El primero se desintegra en una
transición hacia el segundo. El segundo también declina en preparación de la dramática nueva entrada
de los violines altos (que tocan mayormente acompañamientos en pizzicato a lo largo del segundo mo
vimiento) al comienzo del tercero. El tercero está ligado con el cuarto por una transición virtuosa de las cuerdas.
Además de los enlaces entre los movimientos, Nielsen entrelaza la sinfonía mediante material temáti
co común, lo cual se hace especialmente notable en el segundo tema del primer movimiento. Esta me
lodía larga, pausada y lírica, que primero se escucha en los clarinetes, regresa a menudo a todo lo lar
go del resto de la pieza. Poco después de su desarrollo inicial, se la introduce nuevamente en los clari
netes, sólo para ser interrumpida de un modo tenso y disonante en los bronces. Es además la última melodía del primer movimiento.De esta manera,su relación con la melodía de tipo folclórico del scherzo, también en los clarinetes a los que ahora se unen los fagotes, es muy evidente. Incluso la apertura intensa del adagio está relacionada con esta melodía.La melodía regresa a su forma original cuando el final alcanza triunfalmente el objetivo de la tonalidad Mi mayor.
El rasgo más sorprendente del final es el duelo entre los dos conjuntos de timbales, que según la indi
cación de Nielsen deben colocarse muy lejos uno del otro. Dos veces durante el último movimiento, los timbales irrumpen en un diálogo feroz. Nielsen pide que los percusionistas toquen de modo ame
nazante. La intrusión de labatalla de tambores anticipa el uso posterior que hizo Nielsen del tambor militar, como antagonista, en el Concierto para Clarinete y en la Quinta Sinfonía.
Nielsen proporcionó un breve prólogo en la partitura de la Inextinguible: "Con este título el composi
tor ha intentado indicar en una palabra lo que la música sola es capaz de expresar por entero:"la volun
tad elemental de la vida". La música es la vida y, como ella, es inextinguible. El título dado por el compositor a su obra musical podría por lo tanto parecer superfluo; no obstante el compositor ha em
pleado la palabra para subrayar el carácter estrictamente musical de su tema. No es un programa sino sólo una sugerencia del modo correcto de abordar la música."
Tal como la vida persiste, así el tema lírico del primer movimiento se mantiene a todo lo largo y regre
sa, en cierre, a su forma original. Tal como la vida se desarrolla hacia el orden a partir del caos, asi la sinfonía logra la estabilidad de Mi mayor hacia el final. Tal como lasluchas de la vida están subyuga
das por la vida misma, así los timbales que luchan en el final están sometidos en la textura global, a medida que la música arrasa hacia su final triunfante. Foto subida de Internet.
De mi libro "Invitación a la Música" de Jonathan Kramer.







                                             Sinfonía Numero 4,Opus 29, La Inextinguible





                                                                             




viernes, 8 de marzo de 2019

La otra Mirada de Fernando Velazquez


                                                                      La otra mirada
Que serie tan bonita estoy viendo. Se la dedico con todo mi cariño a mi amiga del alma, Macarena,
(Alias,Loro Flint) porque vive en Sevilla). Espero que os guste tanto como a mí. Falta una segunda temporada que seguramente estará para este verano.
Serie que cuenta la historia de unas mujeres valientes que estudian en una academia de señoritas en la Sevilla de los años 20. Un centro de enseñanza aferrado a las tradiciones propias de una capital de pro
vincia en la época de entreguerras. Fotos subidas de Internet.
Protagonistas
Patricia López Amáiz: Teresa Blanco Sánchez
Macarena García: Manuela Martín Casado
Ana Wagener: Luisa Fernandez
Cecilia Freire: Ángela López Castaño
Begoña Vargas:Roberta Luna Miñambres
Lucía Diez: Margarita Ortega-Sanchez Camaño y López de Carrizosa
Paula de la Nieta: Macarena  Panduro Alén
Fernando Velazquez
Compositor español violonchelista y director de orquesta.Ha compuesto muchas bandas sonoras para el cine y la televisión Las más conocidas son las de las películas del director Antonio Bayona:
"Lo imposible" " El Orfanato" o "Un monstruo viene a verme".





                                                 Banda sonora de la serie La otra Mirada














                                                                             





                                                                         





                                                               Fernando Velazquez  


                                                                                   




















  

sábado, 2 de marzo de 2019

Sinfonía Número 41 en Do mayor, K. 551, Júpiter de Mozart


                                         Sinfonía Número 41 en Do mayor, K. 551, Júpiter

La Sinfonía en Do mayor fue escrita en unas pocas semanas y terminada el 10 de agosta de 1788. Na
da se sabe del estreno, que tuvo lugar después de la muerte de Mozart.
Los orígenes de la última sinfonía de Mozart están envueltos en el misterio. Aunque probablemente fue creada para un concierto que no se concretó, nadie sabe realmente por qué fue escrita la pieza. Tampoco se sabe cómo fue que llegó a llamarse, a comienzos del siglo XIX, la Sinfonía Júpiter.  Na
da se sabe del estreno, excepto que no tuvo lugar durante la vida del compositor.La música misma, sin embargo, está lejos de ser misteriosa. La sinfonía merece su apodo, debido tanto a las alturas olímpicas de su habilidad en la composición como a su carácter afirmativo. . Este carácter contrasta marcadamente con el de la Sinfonía Número 40 en Sol menor, K. 550, terminada tres semanas antes.
El contreste entre estas dos sinfonías es extraordinario. La Sinfonía en Sol menor es sombría, intensa e introvertida, en tanto que la Júpiter es optimista, triunfal y extrovertida.La K. 550 se apoya más en  motivos aislados y atisbos de melodía, en tanto que la K. 551 contiene una gran riqueza de líneas me
lódicas líricas. La Sinfonía Número 40 revolotea en el modo menor, en tanto que la Número 41 perma
nece(excepto en las secciones de desarrollo) decididamente en el modo mayor. Es sorprendente que ambas piezas hayan sido escritas prácticamente al mismo tiempo. Este hecho muestra cuán errado puede ser escuchar en el estado anímico de una composición una manifestación directa de los senti
mientos internos de su compositor.  Que Mozart pudiera producir dos obras tan diferentes al mismo tiempo atestigua la amplitud de su visión artística y su capacidad para distanciarse, como compositor,
de sus sentimientos del momento.
Esta sinfonía comienza con una figura ascendente simple que Mozart había usado previamente en un
considerable número de piezas, en especial el Concierto para Piano Número 20 en Re menor. El con
cierto se inicia con una misteriosa versión de este motivo, en vista de que la apertura  de la sinfonía es vigorosa y positiva.  Las armonías se hacen eco de la simplicidad del motivo, que involucran poco más que la tónica y la dominante( los dos acordes fundamentales de toda música tonal) durante los pri
meros treinta compases. Hay varias melodías en este primer movimiento, la más bella de las cuales es sin duda el tema de cierre de las cuerdas. El compositor ya había usado esta melodía en un aria italia
na que había compuesto unos pocos meses antes.
En contraste con el vigor de los movimientos exteriores, los interiores exhiben una elegancia conteni
da, cada uno a su propia  manera.  Las hermosas figuraciones del movimiento lento, su integración de
las sonoridades de vientos y de cuerdas y sus solemnes melodías contribuyen a este carácter especial.
El minués es igualmente majestuoso pero sin embargo hay humor sutil en su sección de trío. Comien
za con la más elemental de las progresiones: un simple acorde de dominante que se mueve sin ador
nos hacia una simple tónica. Tal progresión sugiere no un comienzo sino más bien un final, ya que es un gesto de cadencias típico del período clásico. De hecho, esta figura primero suena como una reite
ración de un final de propiamente dicho. Mozart comienza el trío con un final. Luego continúa presen
tando la frase cuyo final acabamos de escuchar, tras la cual regresa la figuraa de la cadencia. ¿Ahora  termina la primera frase o comienza la segunda? En realidad tiene ambas funciones, ya que Mozart juega una y otra vez con la ambigüedad principio-final. Esta es una sátira sutil, una exhibición  de ingenio que exige del oyente cierto grado de sofisticación. Para apreciar el humor, debemos compren
der los modos convencionales en que comienzan y terminan las secciones sinfónicas.
El final es el movimiento que sin dudas llevó al nombre Júpiter. Es un tour de force de escritura con
trapuntística. A lo largo del movimiento somos tratados con ingeniosas combinaciones de melodías consigo mismas(en imitación) o con otras melodías. La culminación de estos procedimientos es la co
da, en la cual Mozart se las arregla para tocar todas las melodías principales del movimiento simultá
neamente en lo que resulta ser un contrapunto de cinco partes. Crear tal pasaje requiere una habilidad produgiosa. No hay muchos compositores que hubieran tenido la técnica para hacerlo. Pero Mozart hace que todo parezca fácil. No hay ningún rastro de los trabajos de composición en esta música. Flu
ye sin esfuerzo y si no escuchamos cuidadosamente podríamos perder los detalles intrincados del pai
saje. La musicalidad de Mozart disfraza su técnica, ya que la sinfonía termina con un triunfante pro
clamación de la habilidad al servicio del arte. Foto subida de Internet.
De mi libro"Invitación a la Música" de Jonathan Kramer.








                                                                         
                                          Sinfonía Número 41 en Do mayor, K. 551, Júpiter






                                                                               

                                                                                 Mozart


Sinfonía Número 40 en Sol menor, K.550 de Mozart

                                         
                                                      Sinfonía Número 40 en Sol menor, K.550

Esta sinfonía es otra de las que está en mi gran lista de músicas favoritas. Además es super conocida. Me encantaaa.
La Sinfonía en Sol menor,  compuesta en unas pocas semanas, fue terminada el 25 de julio de 1788. El estreno probablemente tuvo lugar el 16 de abril de 1791 en Viena, bajo la dirección de Antonio Salieri.
Las últimas tres sinfonías de Mozart fueron compuestas sen el sorprendente corto periodo de dos me
ses. 1788 fue un año productivo para el compositor, pero incluso así la composición de tres sinfonías de grandes proporciones durante los meses de verano fue algo extraordinario.
Un cierto misterio rodea la creación de esta música. Era inhabitual en Mozart escribir piezas orquestales durante el verano, ya que no era probable  que se programaran interpretaciones fuera de la temporada normal de conciertos. Además, el compositor no recibió ningún encargo ni ningún pago por estas obras, y por lo menos dos de ellas nunca fueron interpretadas durante su vida. ¿Por qué, entonces, las escribió? Algunos quieren creer que estas obras tienen  su propia justificación, que Mo
zart tenía una necesidad interna tan intensa de expresarse que no pudo esperar la llegada de un conve
niente encargo. Esta noción romántica quizás concuerde con la naturaleza apasionada de la música, pero es ajena al carácter del compositor. Él era un artesano que trataba, aunque infructuosamente, de vivir de sus composiciones, No podía permitirse el lujo  del arte por el arte mismo, por apasionado que fuera su deseo de autoexpresarse.
Una explicación más probable es que Mozart escribió la sinfonía para conciertos programados para el
invierno siguiente, que nunca se concretaron. Su espíritu ptráctico queda demostrado por el hecho de que, una vez que finalmente se presentó la oportunidad de realizar juna interpretación tres años más tarde, rápidamente volvió a orquestar la Sinfonía en Sol menor(agregando clarinetes y revisando las correspondientes partes del oboe) y permitió que la tocara una orquesta cuatro veces mayor que el ta
maño al que estaba destinada. Muy bien puede ser, como dice el estudioso de Mozart , Alfred Eins
tein, que sea simbólica "la posición de la historia de la música y del empeño humano" de las tres últi
mas sinfonías, que no representan "ninguna ocasión, ningún propósito inmediato, sino una súplica a la eternidad", Sin embargo, esta aparente pureza de concepción no fue nada más que una coinciden
cia, Creer lo contrario es permitir que nuestra comprensión  de la identidad artística de Mozarrt sea te
ñida por valores románticos de una época posterior.
La tendencia a considerar la Sinfonía en Sol menor, en particular, en términos románticos, ha sido de
senfrenada. La obra ha sido objeto de las críticas más emocionales y extravagantes a todo lo largo de sus doscientos años de existencia. Que las críticas hayan oído muchos significados diferentes en esta
música refleja más la propia personalidad de cada una de ellas que la de la música, pero es sin embar
go fascinantes contrastar estas interpretaciones. ¿ La Sinfonía en Sol menor es trágic o cómica, depri
mida o animada, apasionada o graciosa?
Otto Jahn la llamó " una sinfonía de dolor y lamento"(1856), en tanto C.  Palmer la denominó "nada, excepto alegría y animación"(1865). Alexandre Dimitrivich Oulibicheff (1843)escribió acerca del fi
nal:"Dudo de que la música contenga algo más profundamente incisivo, más cruelmente apasionado",
en tanto que A. F. Dickinson (1927) creía que "el brío de este movimiento es tremendo. Es... el mejor tónico posible para el espíritu desanimado." Georges de Saint Foix escribió en 1932 sobre la "febril precipitación, la intensa agudeza y la energía concentrada", en tanto Donald Francis Tovey escribió al
rededor de la misma época sobre los ritmos y los idiomas de la comedia". Robert Dearling la llamó
"una singularmente conmovedora expresión de pena", en tanto que H. Hirschbach la consideró "una pieza de música común y apacible".En tanto el estudioso Alfred Einstein encontró la sinfonía"fatalis
ta" y Pitts Sanborn la consideró tocada por "una inefable tristeza", los compositores parecen haber te
nido opiniones más felices. Berlioz observaba "su gracia, delicadeza, encanto melódico y belleza de hechura"; Schumann encontró en ella "ligereza y gracia griegas; Wagner la consideró"exuberante con arrebato".
¿Qué vamos a hacer con esta extraordinaria variedad de opiniones? Estos desacuerdos parecerían indi
car una obra rica en significados tan abstractos y tan velados que se presentan de modo diferente a di
ferentes oyentes.  Más interesantes quizás son las ramificaciones para la interpretación, ya que tocar la sinfonía necesariamente implica interpretarla. Algunos directores quizás elijan favorecer las cuali
dades apasionadas y otros, las graciosas.  No hay una respuesta correcta, ni un único mejor modo de interpretarla.
Un aspecto interesante de la interpretación de la Sinfonía en Sol menor es la elección de tiempos. El primer movimiento es molto allegro(muy rápidox) en tanto que el final es allegro assai(muy rápido). Estas marcaciones parecerían sugerir que el último movimiento es más lento, sin embargo la mayoría
de los directores hacen lo opuesto. Una de las razones por las que el público continúa encontrando la Sinfonía en Sol menor significativa después de miles de ejecuciones es que la obra puede ser interpre
tada y, por lo tanto, comprendida, de muchas maneras diferentes.
Nada se sabe de la reacción de la audiencia a la Sinfonía en Sol menor en el momento de su estreno en 1791, cuando Antonio Salieri dirigió una orquesta de 180 músicos . Incluso, no está definitivamen
te confirmado que esa presentación haya tenido lugar. Si ocurrió, los oyentes probablemente deben ha
ber quedado perplejos cuando escucharon esta música. Mozart, aunque tratando de escribir música es
pecíficamente para el público, en sus últimas obras se vio inexorablemente arrastrado hacia compleji
dades y emociones profundas que a menudo confundieron a sus oyebntes. Gran parte de la Sinfonía en Sol menor carece de precedentes y en realidad no parece haber sido calculada para gustar inmedia
tamente. La apertura suave, por ejemplo, es extremadamente rara para una sinfonía clásica sin intro
ducción lenta. La insistencia penetrante, en el primer movimiento, de las figuras motívicas breves en  lugara de las melodías acabadas contribuye a la intensidad de la obra, un rasgo que con seguridad de
be haber hecho difícil oírla a fines del siglo XVIII. El biógrafo de Mozart Hugh Ottaway conjetura que los oyentes contemporáneos deben de haber encontrado verdaderamente desagradable la mayor parte de la sinfonía.
Lo que de esta pieza realmente no tenía precedente en 1788, lo que seguramente debe haber sido incomprensible para los oyentes en 1791, se refiere a sus muchos niveles de sutileza. La música espe
cial-se la rotule intensa o exuberante o lo que sea-está creada por la cantidad casi excesiva de tiempo que se pasa en la modalidad menor, y  por cierto cambios poderosamente abruptos del área tonal. Tres
de los cuatro movimientos están en Sol menor. Un procedimiento más típico en la era clásica hubiera
sido moldear los últimos movimientos en mayor, posiblemente para sugerir una progresión de la ten
sión hacia la resolución. Incluso dentro del primer movimiento la música revolotea alrededor del Sol
menor más de lo que cabría esperar. El segundo tema lírico(con vientos y cuerdas que se alternan en
tre sí), moldeado primero en Si bemol mayor, regresa en la recapitulación no en el esperado Sol ma
yor sino, con agudeza sorprendente, en Sol menor.
Esta insistencia en la tónica está compensada por ciertos cambios dramáticamente repentinos a áreas distantes. Al comienzo de la sección de desarrollo, por ejemplo, la música se traslada rápidamente a la tonalidad distante de Fa sostenido menor, y de allí comienza el inexorable(e intensamente contra
puntístico) viaje de vuelta a la tónica. (Esta intensidad del contrapunto, de paso, regresa vigorosamen
te en e, que el minué, que está tan lejos como sea posible imaginar de la elegante música para danza que Mozart generalmente ponía en sus terceros movimientos.)
El final hace un paralelo con el primer movimiento. Nuevamente un segundo tema lírico, moldeado inicialmente en Si bemol mayor, se torna trágico e introspectivo cuando vuelve en Sol menor. Nueva
mente el comienzo del desarrollo es un momento de gran drama. Esta vez no es un cambio a una tona
lidad distante sino más bien un audaz pasaje unísono que parece negar todas las tonalidades. Esta cele
brada frase parece abordar la atonalidad del siglo XX(verdaderamente oímos diez de las doce notas, una después de la otra -sin tener en cuenta un breve ornamento- sin duplicación, un procedimiento que sugiere a Schoenberg más que a Mozart).
¿Qué significado tiene para un público todo análisis de áreas de tonalidad(y de su falta)?Muy pocos oyentes, que no sean músicos entrenados, tienen conciencia de las tonalidades a partir de las cuales se mueve y se desplaza una pieza. Pero el uso sutil de las áreas tonales es lo que crea los estados aními
cos de una composición y lo que conlleva su significado.  Todos reaccionamos al contenido emocio
nal de una obra como la sinfonía en Sol menor. Aunque quizás no estemos de acuerdo -como segura
mente no lo están los críticos citados antes- respecto del significado de sus emociones, pocos nega
rían que la sinfonía expresa sentimientos profundamente humanos. Es por escuchar las tonalidades probablemente de modo subconsciente que percibimos estas emociones. Cualquiera oye el efecto de los contrastes tonales aun cuando sena muy pocos los que pueden nombrar o localizar conscientemente los cambios de tonalidad. En la Sinfonía en Sol menor el impacto resultante es úni
co, original  y abrumador. Foto subida de Internet.
De mi libro "Invitación a la Música" de Jonathan Kramer.


               

                                                                             


                                                                             Mozart





martes, 26 de febrero de 2019

La amiga estupenda de Max Richter


                                                                 La amiga estupenda

Últimamente me ha dado por las series italianas. Esta última,"La amiga estupenda", me está encantan
do. Está basada en el libro de la escritora Elena Ferrante. Me está encantado. Me voy a comprar los li
bros. He visto que están en Amazón. Os la recomiendo. No os la perdais. Os va a enganchar desde el primer capítulo.
Cuando una de sus mejores amigas desaparece sin dejar rastro, Elena Greco, una anciana que vive en una vivienda llena de libros, decide escribir la historia de su amistad desde 1950. Esto pretende desve
lar el misterio de Lila,su mejor amiga y su mayor enemiga.
Protagonistas
Gaia Girace: Raffaella"Lila" Cerullo
Ludovica Nasti: Joven Raffaella "Lila" Cerullo
Margherita Mazzuco: Elena "Lenú" Greco
Elisa Del Genio: Joven Elena "Lenú" Greco
Max Richter
Productor, pianista y compositor alemán de música contemporánea y minimalista. Richter es conocido por su vasta producción componiendo y grabando su propia música, escribiendo para teatro,
ópera, ballet y cine, Produciendo y colaborando en la grabación y presentación de otros artistas. Rich
ter ha grabado siete álbumes en solitario y su música es usada en el cine.
Sus composiciones
"Memoryhouse", "The Blue Notebooks", "Vivaldi: The Four Seasons Recomposed by Max Richter", "sleep".
Bandas sonoras
Además de haber compuesto la banda sonora de esta serie, también ha compuesto otras  como "Black Mirror", "The leftovers", "Morgan", "Arrival", "96 hours", "Testament of Youth"," Penelope".Fotos subidas de Internet.










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                                                                           Max Richter


                                                                           


                                                                       La amiga estupenda           



                                                                      Elena " Lenú" Greco







                                                                  Raffaella "Lila" Cerullo

                                                                             

viernes, 22 de febrero de 2019

Sinfonía Número 39 en Mi bemol mayor, K. 543 de Mozart

                         
                                              Sinfonía Número 39 en Mi bemol mayor, K. 543

La Sinfonía en Mi bemol fue compuesta en unas poca semanas y terminada el 26 de junio de 1788. Nada se sabe del estreno, que tuvo lugar después de la muerte de Mozart.
Durante los últimos años de su vida, Mozart sufrió permanentes penurias económicas. Se había muda
do a Viena en busca de un medio de vida con su música y durante un tiempo tuvo éxito. Su música era apreciada, recibía varios encargos, tenía un buen número de alumnos y podía ganar un dinero casi adecuado con las interpretaciones. Pero su suerte cambió muy rápidamente en el invierno de 1787-17
88.
Según el biógrafo Hugh Ottaway, hubo una serie de factores que crearon estas dificultades. Ottaway descarta la explicación usual respecto de las intrigas por parte de los rivales de Mozart, tales como Sa
lieri;también cree que la "veleidad" del público vienés, a la que a menudo se hace responsable, es un concepto demasiado vago. En cambio, el autor atribuye la mayor parte de la culpa a la verdadera mú
sica que Mozart estaba escribiendo, que era menos accesible que sus composiciones anteriores. El compositor, en la mitad de su treintena, estaba madurando y haciéndose más profundo. Había empeza
do a apartarse de la música "social", con el meditativo Concierto para Piano en Re menor. A medida  que su música reflejaba cada vez más sus complejidades internas, su estilo se volvió demasiado difí
cil para ser asimilado en una primera audición. Los oyentes estaban perplejos y antes de que pasara mucho tiempo su perplejidad se convirtió en rechazo. Para el verano de 1789, Mozart solamente pudo
 encontrar un promotor para uno solo de sus conciertos de abono, que tradicionalmente habían traído
a un gran número de patrocinadores. Su cambio de estilo no era voluntario( y tal vez, ni siquiera bien
venido), pero un artista íntegro no tiene control total sobre lo que produce.
Ottaway también culpa a un prejuicio que reinaba en Viena contra la masonería. Mozart era masón y muchos de sus amigos pertenecían al grupo extremista de la orden, los Iluninati. El emperador ordenó que todas las logias suministraran listas de sus actividades y miembros.Se distribuyó propaganda con
tra ellos y cualquiera que fuera masón era considerado sospechoso e indigno de confianza. Por otra parte, los recientes éxitos de Mozart en Praga obraron en su contra, ya que esa ciudad era considerada por la conservadora Viena como un centro de radicalismo. Sin embargo, pudo obtener empleo como "compositor de cámara" en la corte del emperador. Este cargo resultó ser apenas algo más que el de un sirviente, ya que el compositor recibía un salario magro a cambio de proporcionar música para dan
za destinada a los bailes de la corte. Sus nuevas ganancias apenas eran suficientes para compensar la disminución de sus ingresos provenientes de patrocinadores, conciertos y alumnos.
Mozart se vio obligado a pedir dinero prestado. Una y otra vez acudió a amigos y patrocinadores du
rante los restantes cuatro años de su vida. Sus cartas fueron al principio decorosas y optimistas, pero después se tornaron desesperadas y patéticas. A su muerte, el compositor dejó enormes deudas.
La situación económica se hizo crítica por primera vez en junio de 1788. Mozart intentó realizar una serie de conciertos de abono que fracasaron. El propietario de su vivienda le exigía el pago inmedia
to, pero el compositor no tenía dinero. Se vio obligado a mudarse con su familia rápidamente a un alo
jamiento más barato en un barrio de las afueras. En una carta a un amigo pidiéndole dinero para pagar
a su nuevo propietario, Mozart escribió:" En general, el cambio me da lo mismo; de hecho, lo prefie
ro. Tal como están las cosas, tengo muy poco que hacer en la ciudad, y como no me veo expuesto a tantos visitantes, tendré más tiempo para trabajar."Era deprimente que tuviera poco que hacer en la ciudad": ningún concierto, ningún encargo, nada. Por primera vez desde su mudanza a Viena, Mozart
tenía tiempo disponible.
Lo que hizo con este tiempo fue componer tres sinfonías en rápida sucesión. Fueron terminadas res
pectivamente el 26 de junio, el 25 de julio y el 10 de agosto. Resultaron ser sus últimas sinfonías.Pro
bablemente Mozart planeaba usar las nuevas piezas en conciertos  de abono el siguiente invierno, pe
ro los conciertos nunca se concretaron,m sin duda debido a la falta de patrocinadores. La presentación
de cualquiera de estas sinfonías seguramente no hubiera contribuido a mejorar la suerte de Mozart:es difícil imaginar a los conservadores vieneses disfrutando obras tan intensas, complejas, contrapuntísti
cas y disonantes(son de observar las disonancias punzantes en la introducción de la Sinfonía Número 39, por ejemplo). Desde entonces esta música está por supuesto, entre la más apreciada, la mas tocada y la más respetada de cualquier compositor, pera era verdaderamente música para otra época, música teñida con el romanticismo del siglo venidero. Si se hubieran dado los conciertos a los que estaban destinadas las nuevas sinfonías, sin duda no hubieran hecho otra cosa que sumarse a la impopularidad de Mozart. En realidad, jamás llegó a escuchar la Sinfonía en Mi bemol y la Sinfonía en Do mayor, y posiblemente tampoco la Sinfonía en Sol menor. Así que esta gran trilogía, de máxima importancia en la historia de la música y de la humanidad, tuvo escaso impacto en la vida de su compositor.
Cada una de las sinfonías de la trilogía tiene su propia personalidad. La Sinfonía en Sol menor es som
bría e intensa, la Júpiter es triunfante y poderosa y la Sinfonía en Mi bemol tiene la extensión y el al
cance que presagian a las sinfonías de Beethoven, en particular, la que está en la misma tonalidad(la Heroica). De las tres, sólo la Sinfonía Número 39 comienza con la introducción lenta. Esta introduc
ción es en gran escala y sugiere hya desde el comienzo, con escalas de cuerdas alternando con acor
des orquestales, los dramáticos contrastes que van a venir. La sinfonía está a menudo completamente
orquestada, creando así una sonoridad voluminosa que es apropiada para el gran alcance de la obra. Pero también contiene pasajes de intimidad, como la melodía para cuerdas del movimiento lento, y la sección intermedia del minué, en la que dos clarinetes tocan un delicioso dúo (la sensibilidad de Mo
zart para el clarinete presagia su maravilloso Concierto para Clarinete). Sólo en el final se permite la música cierto grado de abandono, pero incluso allí nunca se deja demasiado atrás el gran drama. Es de observar, por ejemplo, la poderosa pausa justo cuando empieza la sección de desarrollo. Este mo
vimiento unívoco tiene sólo un tema real, que por su penetración aumenta la intensidad de la música.





                                                                             





                                                                       

                                                                                 Mozart