LA MÚSICA Y SU MUNDO

viernes, 22 de enero de 2016

Concierto nº 2 en Si bemol mayor para Piano y Orquesta, Op 83 de Brahms


                      Concierto nº 2 en Si bemol mayor mayor  para Piano y Orquesta, Op 83

Brahms comenzó el Segundo Concierto para Piano en la primavera de 1878 y lo terminó en le verano de 1881.El compositor mismo actuó como solista en el estreno que dirigió Hans Von Bülow en Zu
rich, el 27 de noviembre de 1881..
A Brahms le llegó la oportunidad de Oro en 1881. El distinguido director Hans Von Bülow, que ha
bía sido campeón de la música del "otro campo"-Wagner y Lisz- había caído recientemente bajo el he
chizo de la música de Brahms. Von Bülow, en parte por razones personales, puso ahora todas sus energías en la promoción de las obras de Brahms. Uno de los resultados de este hecho que que el di
rector puso a disposición del compositor la Orquesta de Meiningen, no sólo para las presentaciones sino como laboratorio de prueba para las obras que estaban en proceso de composición. Semejante oportunidad fue ( y todavía es) algo insólito para un compositor y Brahms se apresuró a aprrovachar
la extraordinaria generosidad de Von Bülow.
El compositor estaba trabajando en el Segundo Concierto para Piano y se mudó a Meiningen con el propósito de utilizar los servicios de la orquesta. Von Bülow y los músicos de Meiningen ejecutaron el estreno. El entusiasmo de Von Bülow por esta música fue enorme y arregló las siguientes giras del concierto para llevar la nueva obra ante los auditorios de toda Europa.
Brahms consideró el Concierto con su habitual autodesaprobación . Le escribió a su amiga Elisabeth Von Herzogenberg:"Quiero decirle que he compuesto un muy pequeño concierto con un muy peque
ño scherzo. Está escrito en la clave de Si bemol mayor y me temo que he exigido mucho y demasiado frecuentemente de esta ubre, que en muchas ocasiones ha dado tan excelente leche".
Este"muy pequeño concierto" es probablemente el concierto para piano más extenso de la literatura normal. El "muy pequeño scherzo"es un movimiento completamente desarrollado entre los movimien
tos primero y lento. Por lo tanto, el número de movimientos es el atípico cvuatro.
Muchas tonterías se han escrito acerca del Segundo Concierto. Debido a que tiene cuatro movimien
tos, muchos escritores lo han situado dentro de la tradición sinfónica, algunos incluso han llegado a llamarlo un "Concierto Sinfonía".Si bien es cierto que su alcance es sinfónico y que le faltan las ca
denzas del concierto, y si bien tiene un movimiento de tipo scherzo, está basado en los conceptos de concierto en toda su extensión. La idea del diálogo, establecida al comienzo con el piano respondien
do al corno francés, constituye la esencia tanto del concierto clásico como del romántico. Otra idea in
fundada sobre el concierto es que representa un ejemplo tardío del clasicismo. Si bien es seguramente cierto que Brahms anhelaba ser un Clásico y que en muchas obras siguió el modelo de Beethoven al acecho, pero la influencia es bastante menos pronunciada que en muchas otras composiciones de Brahms. El segundo Concierto es absolutamente romántico. Cualquier gesto de aproximación al Clasi
cismo es superficial. Es una obra grande, a menudo rapsódica, con muchos temas que aparecenj a ve
ces casualmente entretejidos ( la estructura no es en realidad tan libre como parece, pero el efecto es
decididamente divagador). De hecho, originalmente Brahms había indicado frecuentes modificacion
nes leves del tiempo, a la manera romántica, pero luego las suprimió porque le pareció que los ejecu
tantes las seguirían demasiado literalmente. Otra concepción errónea acerca del concierto es que no constituye una pieza de exhibición para el piano. Si bien es cierto que el tono de intimidad nunca está
ausente demasiado tiempo, Brahms tenía suficiente capacidad para transmitir esta intimidad aun a tra
vés de figuras pianísticas deslumbrantes. La partitura para el piano es maravillosamente variada y ex
traordinariamente difícil y a menudo pone de relieve el talento puramente físico del solista.
En ocasiones, los comentaristas han acusado a Brahms de que su orquestación es insulsa. Esto es una
aseveración exagerada. Su utilización de la orquesta es invariablemente clara y funcional y, en algu
nas obras, muy colorida. Pero si es verdad que, en este Concierto, su paleta orquestal no contiene las
convinaciones inventivas de un Berlioz o de un Mendelsson. Sin embargo, el estilo de orrquestación de Brahms se adecua a los conceptos del concierto . La escritura para piano es grillante y variada, es
tá matizada y bellamente realizada; de hecho, la "orquestación" del piano es maravillosa. Pero ni si
quiera la más bella partitura para piano puiede competir con la orquesta en lo que respecta a diversi
dad. No obstante, al evitar los extremos de color de la orquesta, Brahms pone las dos fuerzas-el piano
y la orquesta-en pie de igualdad. Cada uno de ellos tiene un espectro comparable de colores.
El resultado es un diálogo equilibrado entre iguales, un ideal al que se apunta en muchos conciertos, pero que rara vez ha sido alcanzado tan bien como en este.
Después del estreno no totalmente exitoso de su Primer Concierto para Piano, una obra mucho más abierta, Brahms había dicho: "Mi Segunda obra sonará muy diferente". Veintidos años más tarde cum
plió su profecía con una obra bella, tranquila, íntima y sin embargo grande y poderosa, muy diferente
de su apasionada anterior. El Concierto Número 2 para Piano merece ser escuchado por lo que es, un gran concierto romántico para piano y  orquesta. No de un concierto para piano de Beethoven. Es completamente Brahmisiano y es una obra maestra dentro de la literatura de Conciertos, a pesar de que el compositor haya dicho sobre ella que se trataba de un esfuerzo modesto.
De mi libro "Invitación a la Música" de Jonathan Kramer.
Foto subida de internet.






                                                                                  
                         Concierto nº 2 en Si bemol mayor para Piano y Orquesta, Op 83 de Brahms









                               







                                                                                     Brahms


















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