LA MÚSICA Y SU MUNDO

viernes, 8 de abril de 2016

Sinfonía nº 6 en La mayor de Anton Bruckner


                                                     Sinfonía nº 6 en La mayor

La Sexta Sinfonía fue iniciada en agosto o Septiembre de 1879 y terminada el 3 de septiembre de 18
81. Los dos movimientos centrales se estrenaron bajo la dirección de Wilhelm Jahn y la Filarmónica
de Viena, el 11 de Febrero de 1883. La sinfonía completa se escuchó por primera vez en una versión
drásticamente cortada y revisada por Gustav Mahler, que dirigió la Filarmónica de Viena el 26 de fe
brero de 1899.
Bruckner estaba obsesionado con los números. Numeraba cuidadosamente las líneas de los compases
de su partitura. Llevaba la cuenta de los compases contenidos en cada frase que escribía y de las veces que repetía diferentes figuras en sus sinfonías. Su fascinación iba más allá de la música . Contaba las
estatuas junto a las que pasaba durante sus largas caminatas y, si sospechaba que se había olvidado de alguna, volvía sobre sus pasos para verificar la cuenta. Trataba  de descubrir la cantidad de diferentes cosas, por ejemplo, cuántas torres municipales había en Viena. También llevaba listas de la cantidad de plegarias que rezaba cada día, la cantidad de veces que había repetido ciertas plegarias en particular, la
frecuencia con que había bailado con distintas jóvenes en los bailes y por cuántas mujeres se había sen
tido atraído.
Esta última lista creció considerablemente durante sus vacaciones en 1880. Viajero poco frecuente, sin
embargo Bruckner hizo un viaje de verano mientras estaba trabajando en el primer movimiento de su Sexta Sinfonía. Visitó Zurich, Ginebra, Chamonix y Berna, donde tocó el órgano de la catedral. Tam
bién fue a Oberammergau, donde vio las Representaciones de la Pasión.
Quedó prendado de una joven llamada Marie Bartl que hacía el papel de una de las hijas de Jerusalen. La esperó al término de la obra, se presentó y procedió a pasar la velada con ella en la casa de su tía.  Una vez más estaba enamorado; una vez más añadía el nombre de una joven a su lista; una vez más le
proponía matrimonio a una adolescente. Bartl tenía 17 años y Bruckner 56. Ella se sintió halagada, pe
ro él parecía más un abuelo que un amante. Los padres de la muchacha estaban horrorizados. El matri
monio nunca tuvo lugar, aunque Marie siguió manteniendo correspondencia con el compositor durante
un año. Bruckner se sintió herido, pero jamás aprendió la lección.
Casi hasta su muerte continuó añadiendo a su lista mujeres jóvenes a las que había propuesto matrimo
nio. Bruckner era un hombre profundamente introvertido, tal como lo muestra ieste incidente, y no par
ticularmente adepto a las convenciones sociales. Sus vidas interna y externa prácticamente no se toca
ban entre sí. De manera que ningún crítico trató de encontrar en la Sexta Sinfonía reflejos de su fustra
do amor o de las maravillas de las montañas suizas que el autor veía por primera vez en este viaje. La
mayoría de los otros compositores, particularmente del siglo XIX, sufren intentos frecuentes por inter
pretar su música en términos de su propia vida. Pero las inspiraciones de Bruckner provenían de den
tro de sí mismo, a menudo de su incuestionable fe religiosa.
La única rrepresentación de la Sexta que  tuvo lugar durante la vida del compositor fue realizada por la
Filarmónica de Viena en 1883. Wilhelm Jahn dirigió los dos movimientos centrales en el primer con
cierto de la Filarmónica, que incluía una pieza de Bruckner. Este estaba tan entusiasmado que, distrai
do se presentó al ensayo general usando zapatos de distintos pares.
Brahms asistió a esta función y aplaudió con entusiasmo, pero Eduardo Hanslick, el poderoso crítico a
quien Bruckner a la vez temía y despreciaba, permaneció sentado a lo lago de toda la ejecución en rígi
do silencio y luego escribió una crítica típicamente mordaz. El crítico Max Kalbeck escribió
"Es como si una manada de lobos se reuniera en la Noche de Brujas, considerando los golpes, bramidos, rugidos y gritos salvajes que se oyen. Si el futuro es capaz de disfrutar de una pieza musi
cal tan caótica, cuyos sonidos traen los ecos de centenares de riscos, deseamos que el futuro esté bien lejos de nosotros".
La Sexta Sinfonía es la única obra (aparte de la inconclusa Novena Sinfonía) que Brucknerr nunca revi
só. Esta, al igual que la mayoría de sus otras sinfonías, padeció en manos de editores bien intenciona
dos pero desacertados, pero por una vez el propio Bruckner no fue uno de ellos.
La primera presentación de la Sinfonía completa tuvo lugar tres años después de la muerte del compo
sitor. Gustav Mahler dirigió la Filarmónica de Viena en una versión de la que había cortado fragmen
tos enormes y reorquestado gran parte de lo que quedaba. Es curiosa la decisión de Mahler de manipu
lar la partitura de Bruckner, porque la Sexta es una de las sinfonías más breves del autor, porque el mismo Mahler fue un compositor de sinfonías gigantescas y seguramente podría haber apreciado la im
portancia de las proporciones de la Sexta y porque, anteriormente, él había sido instrumento para la re
surrección de la versión original y no revisada de la Tercera Sinfonía de Bruckner.
EN 1899, la Sexta fue publicada en una edición del antiguo alumno de Bruckner, Cyril Hynais. Esta versión, que posteriormente fue reimpresa varias veces, contenía muchas desafortunadas revisiones,
había sido acortada e incluía sugerencias para cortes adicionales.
En 1919, el musicólogo George Göhler, al examinar esta versión publicada de la Sexta Sinfonía empe
zó a sospechar de su autenticidad. Había oído rumores sobre que las publicaciones de la sinfonías de
Brucknet diferían considerablemente de sus manuscritos originales. Göhler instó a los estudiosos a ocuparse de los manuscritos originales. Göhler instó a los estudiosos a locuparse de los manuscritos y a corregir las discrepancias. Como los dos principales editores de las Sinfonías de Bruckner- Franz
Schalk y Ferdinand Löwe_ todavía vivían, Göhler los consultó. Para su asombro, ellos aseguraron que
no era necesaria una investigación de los manuscritos, ya que todas las versiones habían sido realiza
das bajo la supervisión del compositor o, por lo menos con su consentimiento.Este, sin embargo, no
podía ser el caso de la Sexta , ya que había sido editada para la publicación( no por Schalk ni Löwe)só
lo después de la muerte de Bruckner. Sospechando correctamente que su ética profesional estaba sien
do cuestionada, Schalk y Löwe se negaron a cooperar. Además. varios manuscritos se perdieron(¿con
venientemente?)Siguió a continuación una elaborada serie de intrigas, que implicaron acusaciones y contraacusaciones de calumnia y acusaciónn. Mucho después, en 1927, apareció otra versión revisada
de la Sexta. El escándalo hizo erupción con toda su fuerza a principios de la década de 1930, con la eje
cución de las versiones originales de la Quinta y la Novena Sinfonía. Por entonces, Schalk y Löwe ha
bían muerto pero su tenaz posición era perpetuada por directores que habían conocido las sinfonías de
Bruckner sólo en las versiones revisadas. Con la creación de la Sociedad Bruckner, el mundo musical
se comprometió a encontrar, publicar y alentar las presentaciones de los originales inéditos de Bruck
ner. En 1935 y posteriormente( con correcciones menores), en 1953, la Sociedad emitió la versión original de la Sexta Sinfonía. Actualmente sólo se ejecuta esta partitura.
De mi libro " Invitación a la música" de Jonathan Kramer". Foto subida de Internet.





                                                                                


                                                                               


                                                       Sinfonía nº 6 en La mayor


                                                             

                                                             Anton Bruckner








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