LA MÚSICA Y SU MUNDO

sábado, 13 de febrero de 2016

Sinfonía Número 3 en Fa mayor , Op 90 de Brahms

                                                        Sinfonía nº 3 en Fa mayor , Op 90

La Tercera Sinfonía fue iniciada en 1882 y  terminada en el verano de 1883. Hans Ritchter dirigió la Orquesta Filarmónica de Viena, el 2 de diciembre de 1883.
Brahms era un hombre de contradicciones, la mayor de las cuales era el conflicto entre su personali
dad romántica apasionada y su intelecto de orientación clásica. Era un producto de su épóca y su épo
ca fue la de los turbulentos años del romanticismo del siglo XIX. Sus primeras obras como el Concier
to nº 1 para Piano están cargadas de pesimismo, triunfo y una tristeza que linda con el sensacionalis
mo . Estas emociones eran naturales en el compositor. Sin embargo, tenía la inteligencia suficiente co
mo para comprender cuál era la falacia subyacente  del romanticismo:exceso de sentimientos puede llegar a tomarse indisciplinado.
Brahms se esforzó por distanciarse de la estética romántica, pero era un hombre demasiado inserto en su medio cultural como para lograr una ruptura total. Trató de alcanzar un cierto grado de objetividad involucrándose con su herencia musical. Trató de contrarrestar su romanticismo. innato con el equilibrio reticente del clasicismo. De manera que, necesariamente, tenía que trabar combate con el le
gado de Beethoven. Tuvo un notable éxito en su intento de reconstruir los valores sinfónicos de Beethoven.
Pero el arte de Brahms fue justamente eso, una reconstrucción. No fue tanto el heredero del clasicis
mo titánico de Beethoven como su reintérprete. Este hecho no disminuye la estatura de Brahms, que logró su objetivo mejor que lo hubiera hecho cualquier otro. Pero define la tragedia subyacente de su
existencia creativa . Como lo explica el musicólogo Paul Henry Lang:
Las mismas corrientes que fluyen de Brahms hacia atrás en Beethoven brotaban hacia adelante. Co
mo la Época ya no podía proporcionarle la antítesis que Beethoven había encontrado , sólo podía con
jurarla. Así que, en él, el clasicismo se convirtió en un bello gesto, mientras que Beethoven fue cum
plimiento y síntesis. Su tragedia fue que la sombra de Beethoven le seguía por doquier...
Para quien lleva el pasado en sí, la esencia de la conciencia es fidelidad y obligación moral para con el pasado, pues el desacuerdo del pasado y el presente significa nuevas heridas y remordimiento eter
no. Esto está en la base de esa extraordinaria sensibilidad que hizo que la vida de Brahms fuera como la vida de Hamlet, y lo hizo vacilante y casto... pues aquel para quien toda acción inocente puede con
vertirse en fuente de nuevos arrepentimientos se encierra en sí mismo y rehuye la acción. Sin embar
go si es atraído al campo de la acción, extraña la soledad como el enfermo extraña su cama. Y se es
fuerza por vivir que pueda mantenerse sin tacha únicamente si los demás no se involucran íntimamen
te en ella. De manera que Brahms es un genio con la máscara de un profesional de clase media mal humorado.
Todas las otras contradicciones entre Brahms hombre y Brahms compositor tienen su raíz en este de
sesperado intento de hacer su pasado menos remoto. Así que estaba la contradicción entre la modes
tia aparentemente genuina del compositor, que lindaba con la autonegación y su genuino orgullo res
pecto de sus logros. Escribió a su amigo sobre la recientemente terminada" Tercera Sinfonía", una obra que divulga confianza en sí misma:
" Envuélvela diariamente en una tela humedecida con el mejor vino del Rin, y haz cualquier otra co
sa que se haga respecto de esto productos secos".
Otra contradicción era la desgana de Brahms para hablar o escribir sobre sí mismo de otro modo que no fuera elíptico u oscuro. Una vez escribió a su editor, Fritz Simrock lo siguiente: " Sólo una cosa es segura:¡Pronto no me quedará ni un groschen de dinero! Ahora cuento con tu aprecio y gratitud y los de todos los editores. Pasarás el sombrero y me enviarás una recompensa abultada, porque voy a de
jarte tan agradablemente en paz que tú no necesitarás correr ningún riesgo por mí". Simrock que cono
cía muy bien a su compositor y amigo, inmediatamente comprendió que Brahms le estaba contando acerca de una obra importante recientemente terminada, es decir, la Tercera Sinfonía.
Otra contradicción; Brahms era un hombre a la vez educado y descortés. Era lo suficientemente consi
derado como para quitarse los zapatos por temor a molestar a una dama que vivía debajo deéll y, al mismo tiempo, lo suficientemente descortés como para contestar del mismo modo a la pregunta que se le formuló justo antes de una presentación de la Tercera Sinfonía.:¿Y a dónde va a llevarnos esta noche, señor doctor?¿ Al cielo? Brahms contestó:¡ "Me da lo mismo adónde vaya usted!"
La contradicción entre su humor amable y la descortesía ingenua se puede ilustrar con un comentario
que él hizo al salir de una reunión con sus amigos: "Si hay alguien aquí a quien haya omitido insultar,me disculpo".
Una última contradicción: de vez en cuando, Brahms sentía, a pesar del alto nivel de sus productividad, que estaba demasiado viejo para seguir componiendo. A los 49, por ejemplo, le asegu
ró solemnemente a Simrock que jamás volvería a escribir o publicar una pieza. Al año siguiente se vio el estreno y su éxito inmediato de la Tercera Sinfonía . Después del estreno, dirigido por Hans Ritcher, hubo una puja entre los directores por el derecho a la segunda representación. Brahms otorgó
este honor a su viejo amigo Joseph Joachim. Para no ser menos, Hans von Bülow programó la sinfo
nía como segunda y cuarta pieza en un concierto de cinco obras ejecutado por su Orquesta de la Corte
 de Meiningen. La Sinfonía fue aclamada en cada nueva presentación e hizo que el nombre de Brahms como sinfonista resonara como nunca antes.  
De mi libro "Invitación a la Música" de Jonathan Kramer Fotos subidas de Internet.






                                                                       
                                             Sinfonía nº 3 en Fa mayor , Op 90 de Brahms








 



                                                                            Brahms



                    

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